PARTE 2: EL HOMBRE QUE NADIE CONOCÍA Advertisements

PARTE 2: EL HOMBRE QUE NADIE CONOCÍA Advertisements

Genevieve esperaba que Julian gritara.

Esperaba lágrimas.

Esperaba desesperación.

Esperaba al hijo obediente que durante años había bajado la cabeza cada vez que ella levantaba la voz.

Pero el hombre que estaba frente a ella ya no era ese niño.

Julian se detuvo frente a la puerta de urgencias.

Un médico salió con el rostro serio.

—¿Familia de Sophia Blackwood?

Julian dio un paso adelante.

—Soy su esposo.

El médico miró a los ejecutivos detrás de él y después volvió la vista hacia Julian.

—Su esposa sufrió un traumatismo grave por una caída. Estamos haciendo todo lo posible.

Por primera vez, la expresión de Julian se quebró.

No fue miedo por su apellido.

No fue preocupación por la empresa.

Fue miedo por mí.

—¿Y mi hijo?

El médico bajó la mirada unos segundos.

—El bebé está en una situación delicada. El equipo de obstetricia está trabajando.

Julian cerró los ojos.

Solo un instante.

Pero Genevieve lo vio.

Y sonrió ligeramente.

Porque todavía creía que podía controlar la situación.

Se acercó.

—Julian, hijo, esto fue un accidente terrible.

Él abrió los ojos.

La miró.

Y esa mirada hizo que la sonrisa de Genevieve desapareciera.

—¿Un accidente?

Su voz era baja.

Demasiado baja.

—Sí. Sophia estaba caminando por las escaleras y perdió el equilibrio.

Julian permaneció inmóvil.

—Qué curioso.

Genevieve frunció el ceño.

—¿Qué cosa?

Él sacó su teléfono.

—Que mi esposa me llamó tres veces antes de caer.

El rostro de Genevieve cambió.

—Ella estaba nerviosa. Ya sabes cómo son las embarazadas.

Julian no respondió.

Solo hizo una señal.

Un hombre con traje oscuro se acercó.

—Señor Blackwood.

—Muéstrale.

El hombre abrió una tableta.

En la pantalla apareció una grabación de seguridad.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *