La continuación: lo que realmente había detrás de aquellos mensajes
Laura permaneció unos segundos frente a la puerta.
No sabía quién podía estar al otro lado.
Entonces escuchó una voz.
—Laura…
Reconoció aquella voz inmediatamente.
Era Daniel, un antiguo amigo de su padre al que no había visto desde hacía más de quince años.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Laura, completamente sorprendida.
Daniel miró hacia la calle antes de responder.
—Tu madre quería que nunca supieras esto.
Laura sintió que algo no iba bien.
—¿Qué es lo que no debía saber?
Daniel sacó entonces un sobre viejo de su bolsillo.
—Tu padre me pidió que te lo entregara si algún día empezabas a hacer preguntas.
Laura tomó el sobre con las manos temblorosas.
Dentro había una carta escrita por su padre.
Comenzó a leerla.
Su padre explicaba que, antes de que Laura naciera, la familia había vivido durante unos meses en aquella casa.
Pero una noche ocurrió algo que cambió todo.
Había encontrado una vieja caja con fotografías y documentos relacionados con un secreto familiar que llevaba años oculto.
Después de descubrirlo, decidió no contarle nada a nadie.
Ni siquiera a Laura.
No porque quisiera mentir.
Sino porque tenía miedo de las consecuencias.
Laura continuó leyendo.
Cada frase le hacía comprender un poco más por qué su madre siempre se había negado a hablar de aquella casa.