Entonces comprendí que no estaban ahorrando para independizarse en Querétaro.
Llevaban meses utilizando mi casa para financiar el lugar al que pensaban irse cuando ya no necesitaran de mí.
Parte 3:
La casa de León no era un secreto comprado a mis espaldas ni estaba a mi nombre. Era una vivienda pequeña que Fernanda y Mauricio querían adquirir cuando terminara la asignación temporal. Mauricio esperaba regresar a Guanajuato y habían calculado que, si durante varios meses no pagaban renta en Querétaro, podrían juntar casi todo el enganche.
—¿Y qué pensaban decirme? pregunté. Fernanda respondió algo que me dolió precisamente porque sonaba normal para ella. —Que gracias a ti pudimos ahorrar. —No. Gracias a mí y al trabajo de Margarita que ustedes aumentaron sin pagar.
Rubén había permanecido casi todo el tiempo callado. Entonces preguntó cuánto recibía Mauricio para vivienda. Cuando escuchó la cantidad, hizo cuentas mentalmente y negó con la cabeza. —Nosotros estamos pagando más luz, agua, comida y ahora necesitamos contratar ayuda más cara. Ustedes están convirtiendo nuestros gastos en sus ahorros.
Mauricio se defendió diciendo que jamás les habíamos pedido renta. Era cierto. Cuando llegaron, yo misma dije que no quería cobrarles porque pensé que atravesaban una transición de unas semanas. El problema era que ellos ya sabían que podían quedarse meses y nunca actualizaron aquella conversación. Mi generosidad tenía una fecha imaginaria que solo existía en mi cabeza; su plan financiero tenía cinco meses perfectamente calculados.
No los eché esa noche. Les di dos semanas para buscar alojamiento. Si decidían quedarse más tiempo, tendrían que aportar una cantidad clara para gastos y contratar por su cuenta cualquier ayuda relacionada con sus habitaciones, ropa y necesidades. Fernanda lloró y dijo que así tardarían mucho más en comprar su casa. —Probablemente —respondí—. Pero su casa no puede construirse con trabajo que otra persona está regalando sin saberlo.
Mauricio eligió rentar un departamento utilizando el apoyo que precisamente su empresa le daba para eso. La compra en León se retrasó varios meses. No perdieron ningún depósito ni quedaron en la calle. Simplemente tuvieron que pagar el costo real de su vida durante ese periodo.