LLEVABA MESES MOLESTA PORQUE EL ANCIANO DE AL LADO DEJABA QUE SUS ENORMES PLANTAS LLENARAN MI ENTRADA DE HOJAS SECAS. AYER ENTRÉ A RECLAMARLE PORQUE SU PERRO NO PARABA DE LLORAR.

LLEVABA MESES MOLESTA PORQUE EL ANCIANO DE AL LADO DEJABA QUE SUS ENORMES PLANTAS LLENARAN MI ENTRADA DE HOJAS SECAS. AYER ENTRÉ A RECLAMARLE PORQUE SU PERRO NO PARABA DE LLORAR.

Hoy lunes por la mañana fui a visitarlo al hospital y le llevé un termo con café. Le prometí que a partir de esta semana, cada miércoles por la tarde, voy a sentarme en su porche a tomar el café con él y a escuchar las historias de su juventud, y que las hojas secas que caigan en mi piso ya no se van a barrer con rabia, sino con la alegría de saber que tengo a un gran amigo al lado. Aprendí que a veces juzgamos los actos de la gente del común desde nuestro propio egoísmo, sin entender que detrás de lo que llamamos una molestia, puede haber un grito silencioso de alguien que solo necesita saber que el mundo no lo ha olvidado.

Después de aquel día en el hospital, cumplí mi promesa.

Todos los miércoles por la tarde llevaba dos tazas de café al porche de don Samuel y nos sentábamos a conversar mientras el sol comenzaba a esconderse detrás de las casas del barrio.

Al principio las conversaciones eran sencillas.

Hablábamos de las plantas.

Del clima.

De los vecinos.

De las noticias.

Pero poco a poco empezó a contarme historias de su vida.

Y descubrí algo que me hizo sentir todavía peor por la manera en que lo había juzgado durante tantos meses.

Don Samuel había sido maestro de escuela durante más de cuarenta años.

Había enseñado a leer a generaciones enteras de niños del barrio.

Muchos de los adultos que ahora caminaban por nuestras calles habían aprendido sus primeras letras sentado frente a él en un salón de clases.

Sin embargo, después de jubilarse y perder a su esposa Elena, el mundo pareció olvidarse de su existencia.

Una tarde me mostró una vieja fotografía.

En ella aparecía una mujer sonriente sosteniendo una pequeña maceta de bugambilias.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *