El segundo vaso de té

El segundo vaso de té
onAugust 17, 2026

Cada mañana, antes de que el sol hubiera salido por completo, una anciana llamada Amina salía de su pequeña casa con pasos lentos y cuidadosos. Su cabello plateado estaba recogido bajo un pañuelo azul descolorido, y en sus manos llevaba una vieja bolsa de cuero que se había vuelto suave con el paso de los años.

La gente del vecindario la conocía bien.

Los niños le saludaban con la mano. Los comerciantes la saludaban al pasar. Ella respondía a cada sonrisa con una propia, aunque siempre había una tristeza silenciosa escondida detrás de sus ojos.

Su destino nunca cambiaba.

En el borde del pueblo se alzaba un antiguo olivo, cuyas ramas se extendían hacia el cielo como si protegieran el viejo banco de madera que había debajo. Amina llevaba casi cincuenta años acudiendo allí cada mañana.

Se sentaba, abría su bolsa y sacaba con cuidado un pequeño termo.

Luego colocaba dos tazas de porcelana sobre el banco.

Servía té en ambas.

Una taza la sostenía entre sus manos arrugadas.

La otra permanecía intacta.

Para cualquiera que pasara, aquello parecía extraño.

Pero para Amina, esa taza vacía nunca estaba vacía.

Pertenecía a Yusuf.

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