Voltei para casa exausta, na esperança de ter uma noite tranquila, mas um detalhe me fez perceber que algo estava errado.

Después de un día agotador, todo lo que quería era la comodidad de mi cama. Caminé arrastrando mis pies a casa, con todos mis músculos doloridos, esperando solo una noche tranquila e incidentable. Pero en el momento en que entré en mi habitación, esa esperanza se evaporó.
Allí, en la penumbra de mi pantalla, había un pequeño conjunto de objetos pálidos esparcidos cerca del suelo. Estaban extrañamente fuera de lugar: pequeños, suaves y dispuestos con una uniformidad casi deliberada. Me congelé, mi mente agotada tropezó en sí misma mientras trataba de entender lo que estaba viendo. Nada en mi memoria coincidía con su apariencia.
Al principio, mi imaginación voló lejos. ¿Son semillas de alguna planta desconocida? ¿Un nido de insectos que de alguna manera había dejado pasar? ¿O alguien, o algo, los había dejado allí sin que yo lo supiera?
La cautela ha superado la curiosidad. En lugar de tocarlos, tomé mi teléfono celular y tomé varias fotos, con la esperanza de que un análisis más detallado revelara la verdad. Pero las imágenes solo ofrecían más detalles, no más claridad. Decidido a resolver el rompecabezas, me sumergí en un laberinto de búsquedas en Internet: desplazándome por interminables galerías, comparando imágenes, leyendo artículos y buscando una explicación plausible tras otra. Durante horas y horas, cada posibilidad parecía cercana, pero ninguna era exactamente la misma. El misterio sólo aumentó.