Verduras crudas y parásitos: por qué los expertos advierten sobre los riesgos ocultos en ciertos vegetales

Las verduras con mayor riesgo de contaminación
Los expertos identifican varios grupos de vegetales que merecen una atención especial al momento de consumirlos crudos:
Hortalizas de hoja verde
Lechugas, espinacas, acelgas, rúcula y otras verduras de hoja son altamente susceptibles a retener tierra, microorganismos y huevos de parásitos entre sus pliegues. Su gran superficie y textura irregular dificultan la limpieza adecuada.
Hierbas aromáticas
Perejil, cilantro, albahaca, menta y otras hierbas frescas suelen agregarse crudas a los platos. Como crecen cerca del suelo y se riegan frecuentemente, pueden acumular contaminantes con facilidad.
Vegetales acuáticos
Berros, lotos y otros vegetales que crecen en ambientes acuáticos representan uno de los mayores riesgos. El agua estancada o no tratada puede contener parásitos como Fasciola hepatica, conocida por causar fascioliasis hepática.
Algunas raíces y tubérculos
Zanahorias, rábanos y otras hortalizas de raíz que se consumen crudas también pueden estar contaminadas si entran en contacto con suelos donde habitan parásitos o sus huevos.
Riesgos para la salud humana
La ingestión de verduras contaminadas puede derivar en distintos cuadros clínicos. Los más comunes incluyen molestias gastrointestinales como dolor abdominal, diarrea, náuseas y vómitos. Sin embargo, ciertos parásitos pueden migrar a otros órganos y causar daños más serios.