Estaba embarazada de 6 meses de trillizos cuando escuché a mi esposo reírse y decir: “Ella solo sirve para llevarlos en el vientre”. Acababa de descubrir que había prometido entregar a mis 3 bebés a familias diferentes. No entré a enfrentarlo; fui al hospital y exigí todos mis expedientes médicos. Horas después, apareció con un formulario de consentimiento que llevaba mi firma… pero la fecha era de antes de que siquiera nos conociéramos.

Parte 2: —No firmes absolutamente nada más —me ordenó la licenciada Lucía Robles mientras examinaba el contrato.

Mariana había encontrado a Lucía, una abogada especializada en derecho familiar y asuntos relacionados con reproducción asistida.

Llegó al hospital aquella misma tarde.

—Esta firma parece copiada —dijo—. Vamos a solicitar que se preserve el documento original y sus registros digitales.

Le expliqué que Rodrigo siempre había estado presente en las consultas.

Incluso respondía algunas preguntas antes de que yo pudiera abrir la boca.

Lucía revisó los mensajes que había recibido.

—Tu esposo está intentando construir una versión de los hechos en la que tú aceptaste entregar a los niños. Necesitamos demostrar qué ocurrió realmente.

Al día siguiente recibimos parte del expediente.

Entre recetas, estudios y recibos apareció un registro que me dejó helada.

El procedimiento estaba clasificado como gestación para terceros.

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