PARTE 2
El fiscal se levantó antes de que Julián pudiera responder.
—Señoría, solicito que la sentenciada rinda una declaración formal y que se dé vista a la Fiscalía de Hidalgo. Necesitamos verificar estos datos.
—Mi esposa está inventando historias —protestó Julián—. ¡No puede detener todo por una ocurrencia!
El juez le pidió guardar silencio. Ordenó diferir unas horas mi salida para tomarme declaración y dejar constancia de la información. No anuló mi sentencia. Tampoco ordenó detener a nadie. Pero el rostro de mi marido cambió cuando comprendió que ya no controlaba lo que iba a ocurrir.
Camila apartó discretamente el brazo que él tenía sobre su cintura.
En una oficina contigua relaté palabra por palabra la conversación del locutorio. La agente investigadora que acudió a entrevistarme, Irene Lozano, anotó los nombres, la ubicación aproximada del rancho y el dato de la factura. Tomás entregó una copia y pidió que se conservara el registro de visitas penitenciarias, para acreditar cuándo habíamos hablado.