PARTE 2
El nombre que aparecía en la transferencia era el de Adriana Salvatierra, la tía de Rodrigo.
Según la familia, Adriana había muerto en un accidente carretero cuando Rodrigo tenía 17 años. Ofelia decía que el cuerpo quedó irreconocible y que la identificación se realizó por documentos encontrados dentro del vehículo.
Sin embargo, aquella mujer supuestamente muerta había enviado 86,000 pesos a una cuenta que Ofelia utilizaba.
—Esto debe ser un error del banco —murmuró Rodrigo.
Claudia volvió a abrir el movimiento.
—Un error no escribe el nombre completo, la referencia “renta del taller” y el número de cliente de tu madre.
Rodrigo llamó al banco. La cuenta había sido abierta por él 8 años atrás para cubrir emergencias médicas de Ofelia. Le entregó una tarjeta cuando ella fue operada de la vesícula. Después creyó que había dejado de usarla.