PARTE 2
Me quedé mirando aquellos mensajes hasta las cuatro de la madrugada.
La relación entre Rodrigo y Lorena no había comenzado recientemente. Llevaban más de un año engañándome.
Leí conversaciones donde mi esposo aseguraba que nuestro matrimonio estaba acabado, que solamente seguía conmigo por la empresa y por nuestras familias.
También descubrí que Lorena había sentido remordimientos.
«Mariana me ayudó cuando todos me dieron la espalda», había escrito.
Rodrigo respondió:
«Tú me haces feliz. Ella solamente sabe hablar de negocios».
Lo más doloroso fue encontrar los mensajes de aquella tarde en el hospital.
Rodrigo sabía perfectamente lo que estaba ocurriendo. Había leído mis llamadas y decidió permanecer con su amante.
Guardé copias de lo que aparecía en nuestro dispositivo compartido, sin modificar ninguna conversación.
Después regresé a la cama.
A la mañana siguiente preparé café como siempre.