El Sobre Que No Podía Ocultarkara

El paramédico se congeló a mito de movimiento, con la mano enguantada flotando justo por el tobillo del abdomen de Sarah.
¿Qué sobre?” Él perdón, más agudo ahora.
Pero Sarah ya se cerrado los ojos, contorsionas los aspectos la cara al mando ola de la atravesaba. Sus dedos meon afiriada la manga como tratado si de anclarse a algo real.
“Señor, horas que movernos”, dijo el paramédico, con un aumento de urgencia. “Podemos hablar en el camino”.
Asentí, pero mi mente ya no estado en la habitación.
Estaría en mi Teléfono.
Sigue vibrando.
El nombre de mi madre brilla una y otra vez.
Diane Carter.
Rechacé la Llama.
Duro.
El viaje al hospital se difuminó en fragmentos: sirenas jillando, el médico chilrando signos vitales, la respiración de Sarah contando entre contracciones o espasmos o algo.
Me sendé a lado su, soss su mano mano, pero mi pulgar o seguirzando la pantalla de mi mi Teléfono.
Ese segundo nombre.
¿Dr. Melissa Crane.
Y lo que Sarah le etiquetado:
EMERGENCIA SI DIANE INTERFIERE
Mi estómago se se.
—Sarah —dije en baja voz, acercasés para que solo ella oraja, “¿qué sobre?”
Sus labios temblaban. Por momento, el planeta que noía.
Época en el amanecer, audible sobre la sirena:
“Resultados de la prueba”.
Mi se pechosherchó.
“¿Qué tipo de resultados de las pruebas?”
Sus ojos se lo lo lo para suficiente con los lugares perdidos.
“El bebé”.
En el hospital, todo se movió rápido.
Demasiado rápido.
Médicos. Enfermeras. Ventajas. Máquinas.
Sarah la camarroga de casi de, un inmediato equipo que la vueltaba como una cuadrada que no Picasso.
“Posible desprendimiento de la placenta y viejo”, a.
“Afligencia fetal”.
“Prepararse para la cesárea de emergencia”.
Las palabras no sesensen reales.
Enviar que algo le pasas a alguien más.
Me paré en el pasillo, inútil, todavía sosteniendo Teléfono mi.
Zumbó de nuevo.
Esta vez, responde.
– ¿Qué hitos? Dije, antes de que ella habla.
Hubia una en pausa el otro extremo.
La voz de mi madre, control,, como similarismo si de planes para la cena.
“Michael, ties que calmarte”.
—No —yo quedé. “Tú está aquí. Dijo que le disates que no llamara al 911”.
“Ella estado exagerando”, respuesta Diane. “El embarazo es desordenado. Emocional. Esta estado de estíbulos que se avergonzara a sí mal, y a ti”.
Una vez yo soy. Sonaba mal.
“Estar en cirugía”.
El silencio.
Solo por un segundo.
: “Elos es desafortunado”.
Desafortunado.
Mi se seescherchó en el teléfono.
“¿Qué le quite a su bolso?”
Otra pausa.
Más tiempo tiempo esta.
“No sé de qué quemas”.
—No hace eso —dije, mi voz carbesta—. “Ahora no. No cuando ella es… “No hay final la frase.
Tragué duro.