Dependiendo de la zona afectada y de la gravedad, pueden utilizarse cremas, ungüentos, lociones, polvos, champús o medicamentos por vía oral.
Para algunas infecciones leves de la piel existen antifúngicos disponibles sin receta, mientras que otras situaciones requieren medicamentos indicados por un profesional.
Entre los principios activos que pueden utilizarse para algunas infecciones superficiales se encuentran la terbinafina, el clotrimazol, el miconazol y otros antifúngicos.
No todos sirven para todas las infecciones, por lo que es importante seguir las instrucciones del producto o las indicaciones médicas.
No abandones el tratamiento cuando desaparezca la picazón
Este es uno de los errores más frecuentes.
Puede ocurrir que la picazón disminuya rápidamente y que la piel parezca estar mejor después de unos días.
Eso no significa necesariamente que el hongo haya desaparecido por completo.
Suspender el tratamiento antes de tiempo puede favorecer que la infección vuelva a aparecer.
Si utilizas un antifúngico, debes aplicarlo durante el tiempo indicado en las instrucciones o por el profesional que lo haya recomendado.
El error de usar una crema con corticoides
Este punto es especialmente importante.
Algunas cremas para problemas de la piel contienen corticoides porque estos medicamentos pueden disminuir la inflamación y la picazón.
El problema es que, cuando la causa es una infección por hongos, un corticoide puede empeorarla y modificar su apariencia, haciendo que sea más difícil reconocerla.
Por eso no conviene utilizar por cuenta propia una crema con corticoides sobre una erupción que podría ser una infección por hongos.
Incluso algunas cremas combinan un antifúngico con un corticoide. Estos productos deben utilizarse únicamente cuando un profesional determine que son apropiados.
¿Y los remedios caseros?
En internet aparecen muchas recetas para eliminar hongos utilizando ingredientes como ajo, vinagre, limón, bicarbonato, alcohol, aceites esenciales u otras sustancias.
El problema es que “natural” no significa automáticamente “seguro” ni “eficaz”.
El ajo crudo, el limón, el alcohol y otras sustancias concentradas pueden irritar la piel, producir ardor o empeorar una lesión que ya está inflamada.
Además, una sustancia que produzca sensación de quemazón no significa que esté eliminando el hongo.
Cuando existe una infección verdadera, lo más importante es utilizar un tratamiento antifúngico apropiado y mantener la zona limpia y seca.
Mantener la piel seca es fundamental
Los hongos pueden desarrollarse con mayor facilidad en ambientes cálidos y húmedos.
Por eso, además del tratamiento adecuado, conviene reducir la humedad de las zonas afectadas.
Después de bañarte, seca bien la piel, especialmente:
Entre los dedos de los pies.
En la ingle.
Debajo de los pliegues de la piel.
En otras zonas donde se acumule humedad.
Utiliza ropa limpia y evita permanecer durante mucho tiempo con ropa, calcetines o calzado húmedos.
Cuidado con las toallas y la ropa
Algunas infecciones por hongos pueden transmitirse mediante el contacto con personas infectadas o a través de objetos contaminados.
Por eso es mejor no compartir: