No esperes a que el síntoma desaparezca.
No intentes tratarlo en casa.
No asumas que fue simplemente cansancio, presión baja o una mala posición al dormir.
La rapidez puede marcar una gran diferencia
Los problemas relacionados con el flujo sanguíneo del cerebro requieren rapidez.
Cuanto antes se evalúe a una persona con posibles síntomas de accidente cerebrovascular o de un episodio transitorio, antes podrán los profesionales determinar qué está ocurriendo y qué medidas pueden ser necesarias.
La idea más importante es sencilla: un síntoma neurológico que aparece de repente nunca debe ignorarse, aunque desaparezca poco después.
Reconocer una cara que se cae, un brazo débil, dificultades para hablar, cambios repentinos en la visión o pérdida del equilibrio puede ayudar a actuar a tiempo y buscar la atención necesaria.
Aclara que todos los síntomas exigen emergenciaReduce la repetición de advertencias