Los cambios bruscos en la visión también pueden ser una señal de alarma.
Una persona puede experimentar visión borrosa, visión doble o pérdida repentina de visión en uno o ambos ojos.
Estos cambios pueden aparecer durante poco tiempo y desaparecer posteriormente.
Precisamente por eso algunas personas pueden restarles importancia.
Pero una alteración visual repentina, especialmente cuando aparece junto con otros síntomas neurológicos, requiere una evaluación médica urgente.
5. Pérdida repentina del equilibrio o coordinación
Otra señal que puede pasar desapercibida es la aparición repentina de mareo, dificultad para caminar, pérdida del equilibrio o problemas para coordinar los movimientos.
Una persona mayor puede pensar que simplemente se levantó demasiado rápido o que estaba cansada.
Sin embargo, si el cambio aparece de manera repentina y es diferente de lo habitual, no debe asumirse que se trata solamente de la edad.
Una persona que de repente camina de forma inestable, tropieza sin explicación o no puede mantener bien el equilibrio necesita ser evaluada.
¿Por qué un episodio que desaparece sigue siendo importante?
Este es uno de los errores más peligrosos.
Si los síntomas desaparecen después de unos minutos, algunas personas creen que el problema terminó.
Pero un accidente isquémico transitorio puede producir síntomas similares a los de un accidente cerebrovascular y desaparecer posteriormente.
Que una persona vuelva a hablar, caminar o mover el brazo normalmente no permite determinar en casa qué ocurrió.
Por eso, incluso cuando los síntomas desaparecen, es necesario buscar atención médica de inmediato.
El objetivo es descubrir qué provocó el episodio y reducir el riesgo de que ocurra un accidente cerebrovascular con consecuencias permanentes.
Una forma sencilla de recordar las señales
Cuando una persona presenta síntomas repentinos, puede ser útil recordar cuatro comprobaciones básicas:
Cara: pídele que sonría. ¿Un lado de la cara parece caído?
Brazos: pídele que levante ambos brazos. ¿Uno baja o no puede levantarlo?
Habla: pídele que repita una frase sencilla. ¿Habla de manera extraña o no puede hacerlo correctamente?
Tiempo: si aparece cualquiera de estas señales de forma repentina, hay que buscar atención médica de emergencia inmediatamente.
También hay otros síntomas importantes, como problemas repentinos de visión, pérdida del equilibrio o un dolor de cabeza muy intenso y repentino.
¿Por qué las personas mayores tienen más riesgo?
El riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular aumenta con la edad, aunque puede ocurrir en personas de diferentes edades.
Además de la edad, existen otros factores que pueden aumentar el riesgo, como la presión arterial alta, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, algunas enfermedades cardíacas y determinados problemas de los vasos sanguíneos.
Esto no significa que una persona con alguno de estos factores vaya a sufrir necesariamente un accidente cerebrovascular.
Sin embargo, controlar los factores modificables puede ayudar a reducir el riesgo.
No confundas una señal de alarma con el envejecimiento
Uno de los problemas más comunes es atribuir determinados cambios repentinos al hecho de ser mayor.
Una persona puede pensar:
“Es normal porque ya tiene cierta edad”.
Pero el envejecimiento no debería utilizarse como explicación automática para una pérdida repentina de fuerza, dificultad para hablar, alteración de la visión o pérdida brusca del equilibrio.
Los cambios repentinos merecen atención, especialmente cuando no se parecen a lo que la persona experimentaba anteriormente.
¿Qué hacer si ocurre?
Si tú o alguien cercano presenta alguno de estos síntomas de manera repentina, busca atención médica de emergencia inmediatamente.
No conduzcas a la persona por tu cuenta si existe una alternativa más segura para recibir ayuda de emergencia.
También es útil recordar aproximadamente a qué hora comenzaron los síntomas o cuándo fue la última vez que la persona estaba completamente normal. Esta información puede ser importante para los profesionales médicos.