Esto reduce la importancia de los pequeños detalles y permite que las formas generales destaquen.
En muchos acertijos visuales, la solución resulta más evidente cuando dejamos de concentrarnos en los detalles.
Segunda pista: mira entre los árboles
No te quedes mirando únicamente los troncos.
Observa también los espacios que existen entre ellos.
El rostro no necesariamente está formado por un solo árbol.
Puede aparecer gracias a la combinación de:
Troncos.
Ramas.
Nieve.
Sombras.
Espacios vacíos.
Nuestro cerebro normalmente interpreta esos elementos como partes independientes del bosque.
El desafío consiste en descubrir otra interpretación posible.
Tercera pista: busca dos ojos
Si sigues sin encontrarlo, intenta cambiar la estrategia.