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Dolor de muelas intenso: causas, señales de alerta y qué hacer

Pocas molestias son tan difíciles de ignorar como un dolor de muelas intenso. Puede aparecer de repente, empeorar durante la noche y dificultar actividades tan básicas como dormir, comer o concentrarse. Aunque una caries es una causa frecuente, el dolor dental también puede estar relacionado con infecciones, inflamación, traumatismos o problemas en las encías.
Comprender qué puede provocar este dolor ayuda a tomar decisiones más seguras y, sobre todo, a saber cuándo es necesario acudir al dentista.
¿Por qué puede doler una muela?
Una de las causas más comunes es la caries dental. Cuando una caries avanza hacia las capas internas del diente, puede afectar la pulpa dental, donde se encuentran los nervios y los vasos sanguíneos. Esto puede provocar un dolor intenso y sensibilidad al frío o al calor.
Otra causa posible es un absceso dental, que consiste en una infección con acumulación de pus alrededor del diente. Puede producir dolor intenso, inflamación, sensibilidad al masticar, mal sabor de boca o fiebre.
También pueden causar dolor una muela fracturada, una restauración dañada, enfermedades de las encías o problemas relacionados con las muelas del juicio.
¿Puede desaparecer el dolor por sí solo?
Que el dolor disminuya no significa necesariamente que el problema haya desaparecido. Algunas afecciones dentales pueden presentar períodos de menor molestia mientras la causa continúa desarrollándose.
Por eso, si el dolor es persistente, recurrente o intenso, conviene solicitar una evaluación odontológica. El tratamiento dependerá del origen y puede incluir una restauración, tratamiento de conductos, tratamiento de las encías u otro procedimiento.
Qué hacer temporalmente
Mientras esperas una cita, algunas medidas pueden ayudar a controlar las molestias.
Los analgésicos de venta libre pueden ser apropiados para determinadas personas. El ibuprofeno, el naproxeno o el acetaminofén pueden utilizarse para el dolor dental siguiendo las instrucciones correspondientes y teniendo en cuenta las condiciones médicas, alergias y otros medicamentos que se estén tomando.
También es recomendable mantener una higiene bucal cuidadosa. Cepillarse suavemente y limpiar entre los dientes puede ayudar a evitar que se acumulen restos de comida alrededor de la zona afectada.
Si determinados alimentos aumentan el dolor, evita temporalmente aquellos que sean extremadamente calientes, fríos, duros o muy azucarados.

