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Agua de arroz para el rostro: cómo prepararla y usarla con prudencia

- Utiliza arroz blanco o integral limpio y agua potable.
- Coloca una pequeña cantidad de arroz en un recipiente y añade suficiente agua para cubrirlo.
- Déjalo reposar unos minutos, remueve y cuela el líquido en un recipiente limpio.
- Guárdalo tapado en el frigorífico y deséchalo si cambia de olor, color o aspecto.
El método de remojo es rápido y no requiere calentar el cereal. Para reducir el riesgo de contaminación, prepara porciones pequeñas y evita conservarlas durante mucho tiempo. Los preparados caseros no contienen los conservantes habituales de los cosméticos comerciales.
Método de cocción
También puede cocinarse el arroz con más agua de la habitual y separar parte del líquido cuando esté listo. Una vez frío, se puede colar y guardar en un recipiente limpio. Esta versión suele ser más concentrada, por lo que conviene diluirla si deja una película incómoda o produce tirantez.
Cómo incorporarla a la rutina facial
Antes de usarla, limpia suavemente el rostro. Puedes aplicar el agua de arroz con las manos limpias o con un algodón, evitando frotar. Después, si la piel lo necesita, utiliza una crema hidratante habitual. No es necesario dejarla actuar durante horas ni emplearla varias veces al día.
La primera aplicación debería hacerse en una zona pequeña, como el lateral de la mandíbula o el antebrazo. Espera para observar si aparecen picor, enrojecimiento, ardor o granitos. Si notas una reacción, retira el producto y no lo vuelvas a usar. Una prueba de tolerancia no garantiza que nunca habrá irritación, pero ayuda a detectar sensibilidad individual.

