Puedes reducir riesgos siguiendo algunas reglas sencillas:
No tomes medicamentos por recomendación de amigos o familiares.
No aumentes la dosis porque el dolor no desaparece rápidamente.
Evita utilizar antiinflamatorios durante largos periodos sin supervisión.
Informa al médico si tienes enfermedad renal.
Mantén una lista de todos tus medicamentos y suplementos.
Pregunta antes de combinar medicamentos de venta libre.
No suspendas tratamientos recetados sin consultar.
Sigue las indicaciones sobre análisis y controles médicos.
Presta atención a la hidratación, especialmente durante enfermedades que causen vómitos o diarrea.
La clave no es tener miedo a los medicamentos
Los riñones son órganos muy importantes y algunos medicamentos pueden afectar su funcionamiento, pero presentar el tema como si existiera una lista de “pastillas prohibidas para todos” puede ser engañoso.
La realidad es mucho más específica.
Un medicamento puede ser apropiado para una persona y requerir precauciones adicionales en otra. La dosis, la duración del tratamiento, la función renal, la edad, la hidratación y otros medicamentos pueden cambiar completamente el nivel de riesgo.