Nunca deben suspenderse por cuenta propia.
5. Diuréticos
Los diuréticos, conocidos popularmente como “pastillas para eliminar líquidos”, ayudan al organismo a eliminar agua y sal.
Son medicamentos muy útiles para determinadas personas con presión arterial alta, insuficiencia cardíaca o enfermedad renal.
Pero una dosis inadecuada puede provocar deshidratación o alteraciones de algunos minerales en la sangre.
Por eso, tampoco es correcto afirmar que los diuréticos son simplemente “malos para los riñones”.
Su seguridad depende de la situación de cada paciente, la dosis y el seguimiento médico.
6. Algunos antibióticos necesitan ajustes
Muchos antibióticos salen del organismo principalmente a través de los riñones.
Cuando una persona tiene una función renal reducida, puede ser necesario modificar la dosis o la frecuencia con la que se administra el medicamento.
Esto no significa que alguien con enfermedad renal no pueda tomar antibióticos.