Mi nuera me golpeó con una estatuilla de bronce hasta que caí al suelo y gritó: “¡Mejor desaparece, viejo mantenido!”.…
Mi nuera me golpeó con una estatuilla de bronce hasta que caí al suelo y gritó: “¡Mejor desaparece, viejo mantenido!”. Mi propio hijo solo miró y dijo que yo me lo había buscado. No respondí. Cuando pude levantarme, llamé a mi abogado y mencioné los 6 millones que ellos creían controlar… sin saber lo que yo ya había firmado.