{"id":422,"date":"2026-07-31T15:12:23","date_gmt":"2026-07-31T15:12:23","guid":{"rendered":"https:\/\/recetasencasa.delicedcook.com\/?p=422"},"modified":"2026-07-31T15:12:23","modified_gmt":"2026-07-31T15:12:23","slug":"el-terremoto-abrio-una-grieta-enorme-en-mi-casa-la-dejo-inclinada-hacia-un-lado-y-mi-hija-quedo-atrapada-bajo-una-repisa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/recetasencasa.delicedcook.com\/?p=422","title":{"rendered":"El terremoto abri\u00f3 una grieta enorme en mi casa, la dej\u00f3 inclinada hacia un lado y mi hija qued\u00f3 atrapada bajo una repisa"},"content":{"rendered":"<p>El terremoto abri\u00f3 una grieta enorme en mi casa, la dej\u00f3 inclinada hacia un lado y mi hija qued\u00f3 atrapada bajo una repisa<br \/>\nAdvertisements<br \/>\nPosted on 31 July, 2026 by bear<\/p>\n<p>El terremoto abri\u00f3 una grieta enorme en mi casa, la dej\u00f3 inclinada hacia un lado y mi hija qued\u00f3 atrapada bajo una repisa, con la frente empezando a sangrar.<br \/>\nYo grit\u00e9 pidiendo ayuda, pero mi esposo solo pens\u00f3 en llamar a rescate para su \u201cmejor amiga\u201d, porque dijo que ella seguramente estaba muy asustada.<br \/>\nMientras mi ni\u00f1a lloraba debajo de los escombros, \u00e9l repet\u00eda por tel\u00e9fono: \u201cPor favor, vayan primero con ella\u201d.<\/p>\n<p>Me llamo Mariana Sol\u00eds, tengo treinta y cuatro a\u00f1os y vivo en la Ciudad de M\u00e9xico.<br \/>\nEsa tarde yo estaba en la sala con mi hija Camila, ayud\u00e1ndola a terminar una tarea de la escuela. Ten\u00eda siete a\u00f1os y estaba sentada en el piso, coloreando una hoja con las piernas cruzadas, cuando el primer movimiento sacudi\u00f3 las ventanas.<br \/>\nAl principio pens\u00e9 que iba a pasar r\u00e1pido.<br \/>\nLuego el piso empez\u00f3 a moverse con una fuerza que me hizo perder el equilibrio.<br \/>\n\u2014\u00a1Camila, ven conmigo!<br \/>\nElla intent\u00f3 levantarse, pero la pared del pasillo tron\u00f3 como si se estuviera partiendo por dentro. Una grieta enorme apareci\u00f3 desde el techo hasta el suelo. La casa se inclin\u00f3 hacia un lado, los muebles se arrastraron solos y una repisa pesada cay\u00f3 encima de mi hija antes de que yo pudiera alcanzarla.<br \/>\nEl golpe fue seco.<br \/>\nCamila grit\u00f3.<br \/>\nCorr\u00ed hacia ella de rodillas porque el piso segu\u00eda movi\u00e9ndose. La repisa le hab\u00eda atrapado una pierna y parte del cuerpo. Su frente estaba abierta; la sangre le bajaba despacio por la ceja y se mezclaba con el polvo blanco de la pared.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Mam\u00e1, me duele!<br \/>\n\u2014Ya voy, mi amor. Ya voy.<br \/>\nIntent\u00e9 levantar la repisa, pero pesaba demasiado. Mis manos resbalaban por el polvo. La casa segu\u00eda crujiendo, como si en cualquier momento fuera a caer completa.<br \/>\n\u2014\u00a1Eduardo! \u2014grit\u00e9\u2014. \u00a1Ay\u00fadame! \u00a1Camila est\u00e1 atrapada!<br \/>\nMi esposo sali\u00f3 del comedor con el celular en la mano.<!--nextpage--><br \/>\nTen\u00eda la cara p\u00e1lida, pero no mir\u00f3 primero a nuestra hija. Mir\u00f3 la pantalla.<br \/>\n\u2014No entra la llamada \u2014dijo.<br \/>\n\u2014\u00a1Llama a rescate! \u00a1Dales nuestra direcci\u00f3n!<br \/>\n\u00c9l marc\u00f3 de nuevo.<br \/>\nYo pens\u00e9 que estaba llamando por nosotras.<br \/>\nPero entonces lo escuch\u00e9 decir:<br \/>\n\u2014Paola, cont\u00e9stame\u2026 por favor, cont\u00e9stame.<br \/>\nMe qued\u00e9 congelada.<br \/>\nPaola era su \u201cmejor amiga\u201d.<br \/>\nLa mujer que lo llamaba a medianoche porque ten\u00eda ansiedad. La mujer por la que \u00e9l cancelaba cenas familiares. La mujer que siempre necesitaba que Eduardo la acompa\u00f1ara a alg\u00fan lugar.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9 haces? \u2014le pregunt\u00e9\u2014. \u00a1Tu hija est\u00e1 sangrando!<br \/>\n\u00c9l se alej\u00f3 hacia la ventana rota buscando se\u00f1al.<br \/>\n\u2014Paola vive sola. Debe estar muy asustada.<br \/>\nSent\u00ed que el pecho se me cerraba.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Nuestra casa est\u00e1 partida! \u00a1Camila est\u00e1 debajo de una repisa!<br \/>\nCamila llor\u00f3 m\u00e1s fuerte.<br \/>\n\u2014Pap\u00e1\u2026<br \/>\nEduardo levant\u00f3 un dedo, como si pidiera silencio.<br \/>\nComo si nuestra hija estuviera interrumpiendo.<br \/>\n\u2014S\u00ed, Paola, ya te escucho \u2014dijo de pronto\u2014. Tranquila. Voy a pedir que rescate vaya primero contigo. No te muevas. Respira.<br \/>\nYo lo mir\u00e9 sin poder creerlo.<br \/>\n\u2014\u00bfPrimero con ella?<br \/>\n\u00c9l se volte\u00f3, molesto.<br \/>\n\u2014Mariana, no hagas esto peor. Nosotros estamos juntos. Ella no tiene a nadie.<br \/>\nNosotros est\u00e1bamos juntos.<br \/>\nMi hija estaba atrapada, con la frente sangrando.<br \/>\nY aun as\u00ed, para \u00e9l, la urgencia era otra mujer.<br \/>\nMe arrodill\u00e9 junto a Camila y volv\u00ed a empujar la repisa con todas mis fuerzas. Me ard\u00edan los brazos. Sent\u00eda los pedazos de madera clav\u00e1ndose en las palmas. Mi hija me miraba con los ojos llenos de miedo.<br \/>\n\u2014Mam\u00e1\u2026 \u00bfpap\u00e1 va a ayudarme?<br \/>\nNo supe qu\u00e9 responder.<br \/>\nEntonces, desde el tel\u00e9fono de Eduardo, escuch\u00e9 la voz de Paola:<br \/>\n\u2014Dile que no exagere. Si la ni\u00f1a est\u00e1 contigo, no se va a morir. Yo s\u00ed estoy sola.<br \/>\nEsa frase me atraves\u00f3.<br \/>\nEduardo baj\u00f3 el celular demasiado tarde.<br \/>\nYo dej\u00e9 de suplicarle.<br \/>\nGrit\u00e9 hacia la calle hasta quedarme sin garganta. Un vecino escuch\u00f3, rompi\u00f3 la reja con una barra de metal y entr\u00f3 con otro hombre. Entre los tres levantamos la repisa lo suficiente para sacar a Camila.<br \/>\nCuando por fin la tuve en brazos, ella temblaba y ten\u00eda la cara manchada de sangre.<br \/>\nEduardo intent\u00f3 acercarse.<br \/>\n\u2014D\u00e9jame cargarla.<br \/>\nCamila se escondi\u00f3 contra mi pecho.<br \/>\n\u2014No, mam\u00e1\u2026 que vaya con Paola.<br \/>\nMi esposo se qued\u00f3 inm\u00f3vil.<br \/>\nSal\u00ed de la casa inclinada con mi hija en brazos, mientras la grieta segu\u00eda abri\u00e9ndose detr\u00e1s de nosotros.<br \/>\nY entend\u00ed que el terremoto no hab\u00eda destruido mi familia.<br \/>\nSolo me mostr\u00f3, en medio de los escombros, a qui\u00e9n quer\u00eda salvar realmente mi esposo.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 despu\u00e9s\u2026 ? Parte 2:\u2026..<\/p>\n<p>Parte 2:<br \/>\nEn la calle, entre polvo, sirenas y gente llorando, mi vecina Alma me ayud\u00f3 a subir a Camila a su coche porque la ambulancia no lograba entrar por los escombros. Mi hija temblaba, apretada contra m\u00ed, y cada bache le arrancaba un gemido. Yo le limpiaba la sangre con el borde de mi blusa mientras repet\u00eda que ya faltaba poco, aunque ni siquiera sab\u00eda a qu\u00e9 hospital \u00edbamos a llegar primero. Eduardo se subi\u00f3 al asiento de copiloto en el \u00faltimo segundo, pero no volte\u00f3 a ver a Camila. Segu\u00eda con el tel\u00e9fono pegado a la oreja, pregunt\u00e1ndole a Paola si ya hab\u00eda salido del edificio.<br \/>\nCuando llegamos a urgencias, los m\u00e9dicos se la llevaron en una camilla. Uno de ellos me explic\u00f3 r\u00e1pido que ten\u00eda una herida profunda en la frente, una pierna golpeada y una posible fractura peque\u00f1a en el tobillo. Lo dijo con esa calma de hospital que a una la sostiene y la desespera al mismo tiempo. Antes de entrar con ella, Camila me agarr\u00f3 la mu\u00f1eca con fuerza. \u2014No dejes que pap\u00e1 me lleve con esa se\u00f1ora \u2014susurr\u00f3. Sent\u00ed un nudo tan grande en la garganta que apenas pude asentir.<!--nextpage--><\/p>\n<p>Eduardo quiso firmar el ingreso como si nada hubiera pasado, pero la doctora pidi\u00f3 hablar conmigo primero. Dijo algo que hasta hoy me persigue: si la repisa hubiera tardado veinte minutos m\u00e1s en moverse, la pierna de Camila habr\u00eda sufrido un da\u00f1o mucho peor. Yo mir\u00e9 a Eduardo esperando que al menos ah\u00ed se le quebrara la cara. No pas\u00f3. Solo pregunt\u00f3 cu\u00e1nto tiempo tardar\u00edan en darle de alta porque \u201chab\u00eda otra persona en crisis\u201d. La doctora lo mir\u00f3 con una frialdad impecable. \u2014Su hija es la paciente, se\u00f1or. Si usted tiene otra prioridad, mejor no estorbe.<\/p>\n<p>Cre\u00ed que se iba a callar, pero en vez de eso sali\u00f3 al pasillo. Lo vi a trav\u00e9s del cristal caminar de un lado a otro, desesperado, hasta que por fin apareci\u00f3 Paola. Lleg\u00f3 despeinada, s\u00ed, asustada, tambi\u00e9n, pero sin un rasgu\u00f1o. Sin sangre. Sin yeso. Sin una sola marca que justificara el lugar que hab\u00eda ocupado en la cabeza de mi esposo mientras nuestra hija estaba bajo una repisa. Y no lleg\u00f3 sola: lleg\u00f3 aferrada al brazo de Eduardo, como si ella fuera la esposa con derecho a estar ah\u00ed. Cuando me vio, se atrevi\u00f3 a bajar la mirada con esa falsa humildad que me daban ganas de arrancarle a gritos.<br \/>\nNo tuve que hacerlo. Camila sali\u00f3 de revisi\u00f3n en una silla de ruedas y, apenas vio a su padre sosteniendo a Paola por la cintura, apart\u00f3 la cara. Eduardo se acerc\u00f3 diciendo que todo iba a estar bien, que hab\u00eda sido un d\u00eda terrible para todos. Mi hija no grit\u00f3. No hizo una escena. Solo dijo, delante de los tres: \u2014Para ti no fue terrible. Fue inc\u00f3modo. Terrible fue para m\u00ed. Paola se qued\u00f3 quieta. Eduardo se agach\u00f3 como si quisiera tocarle la mano, pero Camila la escondi\u00f3 bajo la manta. Yo la abrac\u00e9 por los hombros y supe que algo en ella se hab\u00eda roto m\u00e1s all\u00e1 del tobillo.<\/p>\n<p>Esa noche nos mandaron a un albergue temporal porque la casa qued\u00f3 marcada como inhabitable hasta nueva revisi\u00f3n. Alma nos prest\u00f3 cobijas y una maleta con ropa. Eduardo dijo que \u00e9l iba a quedarse con Paola porque su edificio tambi\u00e9n ten\u00eda da\u00f1os y ella \u201cno deb\u00eda pasar sola ese susto\u201d. Ni siquiera fingi\u00f3 preguntarnos si lo necesit\u00e1bamos. Cuando se fue, Camila se durmi\u00f3 con la cabeza en mis piernas. Yo me qued\u00e9 sentada en una colchoneta, mirando el techo del gimnasio, y entonces record\u00e9 que en el caos \u00e9l hab\u00eda dejado su celular viejo dentro de la pa\u00f1alera de emergencia que yo llevaba en el coche. Lo saqu\u00e9. No buscaba traici\u00f3n. Buscaba respuestas.<\/p>\n<p>Las encontr\u00e9 todas. Hab\u00eda meses de mensajes con Paola. No era ansiedad lo que ella ten\u00eda. Era una relaci\u00f3n entera con mi marido escondida detr\u00e1s de cada \u201cemergencia\u201d. Le\u00ed conversaciones donde se burlaban de m\u00ed por seguir creyendo en el matrimonio, donde \u00e9l le promet\u00eda que, en cuanto encontrara el momento, se ir\u00eda a vivir con ella. Pero el mensaje que me dej\u00f3 helada lleg\u00f3 dos d\u00edas antes del terremoto. Paola hab\u00eda escrito: \u201cSi pasa lo de la alerta y Mariana entra en p\u00e1nico, no te distraigas. Primero me sacas a m\u00ed. La ni\u00f1a siempre va a estar con ella.\u201d Me temblaron las manos. \u00c9l le hab\u00eda respondido: \u201cLo s\u00e9. T\u00fa eres mi prioridad.\u201d<br \/>\nNo llor\u00e9. Ya estaba cansada de llorar a un hombre que no merec\u00eda ni mi rabia limpia. Segu\u00ed revisando y encontr\u00e9 fotos de un departamento amueblado, contratos de renta y dep\u00f3sitos salidos de nuestra cuenta com\u00fan. \u00c9l ya ten\u00eda lista otra vida mientras yo segu\u00eda pagando una escuela, una hipoteca y una casa que ese d\u00eda casi se llevaba a mi hija. Guard\u00e9 capturas, reenvi\u00e9 correos, fotografi\u00e9 todo. Y cuando estaba por apagar el tel\u00e9fono, vi una nota de voz reci\u00e9n llegada de Paola. La abr\u00ed. Su voz son\u00f3 suave, segura, casi impaciente: \u201cMa\u00f1ana ve por tus cosas al albergue. Si Camila sigue dramatizando, no cedas. Una ni\u00f1a traumada puede manipularte igual que su mam\u00e1.\u201d Levant\u00e9 la vista. Camila dorm\u00eda a mi lado con la frente vendada. Entonces entend\u00ed que el terremoto no solo hab\u00eda quebrado una casa. Me hab\u00eda mostrado, con una claridad brutal, el tipo de monstruos con los que llevaba a\u00f1os sent\u00e1ndome a cenar.<\/p>\n<p>Parte 3:<br \/>\nA la ma\u00f1ana siguiente no le reclam\u00e9 a Eduardo por tel\u00e9fono. No le hice el favor de avisarle que ya sab\u00eda todo. Fui primero con una abogada que atend\u00eda gratuitamente a mujeres en el mismo albergue, porque despu\u00e9s del sismo hab\u00edan instalado un m\u00f3dulo de apoyo. Le mostr\u00e9 las capturas, los audios y el historial de dep\u00f3sitos. Tambi\u00e9n le cont\u00e9 lo que pas\u00f3 en la casa y lo que Camila hab\u00eda escuchado. La abogada me dijo algo que necesitaba o\u00edr: que la infidelidad dol\u00eda, s\u00ed, pero lo verdaderamente grave era la negligencia con una menor y el uso de dinero familiar para sostener otra relaci\u00f3n. Me pidi\u00f3 guardar todo, no enfrentarlo sola y, sobre todo, empezar de inmediato un tr\u00e1mite de medidas de protecci\u00f3n y custodia provisional.<\/p>\n<p>Cuando Eduardo apareci\u00f3 esa tarde en el albergue con una bolsa de juguetes comprados a la carrera, ya no me encontr\u00f3 rogando explicaciones. Me encontr\u00f3 sentada junto a la trabajadora social y a la psic\u00f3loga que hab\u00eda evaluado a Camila. Mi hija estaba callada, abrazando un oso de peluche que le regal\u00f3 Alma, pero cuando \u00e9l quiso acercarse, se ech\u00f3 hacia atr\u00e1s. La psic\u00f3loga le pidi\u00f3 que no la tocara. Eduardo empez\u00f3 con su discurso de siempre: que yo estaba exagerando, que todos reaccionamos mal en una emergencia, que \u00e9l tambi\u00e9n hab\u00eda tenido miedo. Entonces la trabajadora social puso sobre la mesa un papel con la declaraci\u00f3n de Camila, donde ella describ\u00eda c\u00f3mo lo vio pedir ayuda primero para Paola mientras ella estaba atrapada. Despu\u00e9s yo saqu\u00e9 el tel\u00e9fono y reproduje la nota de voz donde \u00e9l dec\u00eda: \u201cT\u00fa eres mi prioridad.\u201d Por primera vez se qued\u00f3 sin palabras.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed intent\u00f3 defenderse. Dijo que Paola estaba sola, que yo siempre hab\u00eda sido fuerte, que crey\u00f3 que yo iba a resolverlo. Esa frase termin\u00f3 de enterrarlo. \u2014Exacto \u2014le respond\u00ed\u2014. Sab\u00edas que yo iba a resolverlo. Por eso te permitiste abandonarnos. No fue confusi\u00f3n, Eduardo. Fue elecci\u00f3n. La psic\u00f3loga le explic\u00f3 que Camila no pod\u00eda verlo a solas por el momento, y la abogada le notific\u00f3 que, desde ese d\u00eda, cualquier conversaci\u00f3n sobre la ni\u00f1a tendr\u00eda que hacerse por medio legal. \u00c9l me mir\u00f3 con una mezcla de rabia y sorpresa, como si no supiera qui\u00e9n era yo cuando ya no estaba ocupada salvando lo que \u00e9l destru\u00eda.<br \/>\nDos d\u00edas despu\u00e9s, civil protecci\u00f3n nos permiti\u00f3 entrar a la casa unos minutos para sacar documentos y ropa. Fui con dos vecinos y con un perito del seguro. Eduardo apareci\u00f3 sin avisar, creyendo que todav\u00eda pod\u00eda mandar en algo. Quiso llevarse una televisi\u00f3n y unas cajas, pero el perito le pidi\u00f3 que dejara todo en su lugar hasta terminar la evaluaci\u00f3n. Fue entonces cuando se enter\u00f3 de otra verdad que yo misma hab\u00eda olvidado en medio del dolor: la casa estaba a mi nombre, heredada por mi madre a\u00f1os antes del matrimonio. \u00c9l nunca la ley\u00f3 bien porque siempre pens\u00f3 que bastaba con habitar un lugar para sentirlo suyo. Al escuchar al perito decir \u201cla propietaria\u201d, levant\u00f3 la cabeza esperando que hablaran de \u00e9l. No. Hablaban de m\u00ed.<\/p>\n<p>Esa misma semana el banco congel\u00f3 la cuenta compartida por los movimientos indebidos que encontramos. Paola me mand\u00f3 dos mensajes, primero insult\u00e1ndome y luego suplicando que no la metiera en problemas porque ella \u201cno ten\u00eda la culpa de haberse enamorado\u201d. No le respond\u00ed. Mi abogada s\u00ed. Con una notificaci\u00f3n formal para que dejara de contactarme y preparara la devoluci\u00f3n de parte del dinero. Al parecer el amor le dur\u00f3 poco: en cuanto supo que Eduardo estaba sin acceso a la cuenta, sin posibilidad de tocar la casa y con una demanda por custodia encima, desapareci\u00f3. Ni siquiera se qued\u00f3 a pelearlo. Los vecinos me contaron despu\u00e9s que la vieron sacar maletas del departamento que \u00e9l le rentaba y subirse a un coche ajeno. As\u00ed terminan algunas grandes historias de amor: con la amante huyendo antes de que llegue la primera factura real.<\/p>\n<p>Camila tard\u00f3 m\u00e1s en sanar lo de adentro que lo de afuera. El tobillo mejor\u00f3 en semanas. El miedo a los temblores volvi\u00f3 poco a poco manejable. Lo m\u00e1s duro fue devolverle confianza al silencio. Durante un tiempo, cada vez que sonaba una alerta o se ca\u00eda algo en la cocina, ella corr\u00eda hacia m\u00ed y preguntaba si yo tambi\u00e9n la iba a dejar sola. Esas preguntas no tienen respuesta f\u00e1cil. Yo solo la abrazaba y le dec\u00eda la verdad m\u00e1s honesta que ten\u00eda: \u2014No s\u00e9 muchas cosas, mi amor, pero s\u00ed s\u00e9 a qui\u00e9n no vuelvo a dejar decidir por nosotras. Empezamos terapia juntas. Rent\u00e9 un departamento peque\u00f1o mientras reparaban la casa. Alma nos ayud\u00f3 much\u00edsimo. A veces la familia no viene de la sangre ni del apellido; a veces llega con unas pinzas, un coche viejo y las manos dispuestas a cargar a tu hija cuando el mundo se te est\u00e1 cayendo encima.<br \/>\nEl juicio de divorcio fue m\u00e1s r\u00e1pido de lo que Eduardo imagin\u00f3. No porque la justicia sea veloz, sino porque \u00e9l mismo hab\u00eda dejado demasiadas pruebas regadas entre sus mentiras. Intent\u00f3 pedir visitas amplias argumentando que yo quer\u00eda alejarlo de Camila por resentimiento. La jueza escuch\u00f3 a la ni\u00f1a en una sala especial. No s\u00e9 todo lo que ella dijo. Solo s\u00e9 que, al salir, Eduardo evit\u00f3 mirarnos. Las visitas quedaron supervisadas y muy limitadas. Cuando firm\u00f3, tra\u00eda la cara de un hombre que por fin entend\u00eda que no hab\u00eda perdido a su familia el d\u00eda del terremoto. La hab\u00eda perdido mucho antes, cada vez que eligi\u00f3 mirar a otra parte mientras nosotras lo necesit\u00e1bamos.<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s, cuando volvimos a la casa ya reparada, la grieta de la sala segu\u00eda marcada bajo una capa de pintura nueva. Quise taparla por completo, pero Camila me pidi\u00f3 dejar una l\u00ednea peque\u00f1a visible, detr\u00e1s de un librero bajo. \u2014Para acordarnos \u2014dijo. \u2014\u00bfDe lo malo? \u2014le pregunt\u00e9. Ella neg\u00f3 con la cabeza. \u2014De que salimos. Y de que t\u00fa s\u00ed me sacaste. La abrac\u00e9 tan fuerte que volvi\u00f3 a re\u00edrse como antes, un poquito nada m\u00e1s, pero lo suficiente.<br \/>\nYo tambi\u00e9n necesitaba esa memoria. Porque al final no fue el terremoto el que me arrebat\u00f3 un matrimonio. Fue la verdad. Y aunque doli\u00f3 como se parten las paredes, tambi\u00e9n me dej\u00f3 algo limpio entre los escombros: la certeza de que mi hija y yo merec\u00edamos un hogar donde el miedo no tuviera el nombre de \u201cpap\u00e1\u201d, y una vida donde nadie volviera a elegirnos de \u00faltimas mientras nosotras aprend\u00edamos a salvarnos solas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El terremoto abri\u00f3 una grieta enorme en mi casa, la dej\u00f3 inclinada hacia un lado y mi hija qued\u00f3 atrapada&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":423,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-422","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/recetasencasa.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/422","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/recetasencasa.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/recetasencasa.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/recetasencasa.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/recetasencasa.delicedcook.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=422"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/recetasencasa.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/422\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":424,"href":"https:\/\/recetasencasa.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/422\/revisions\/424"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/recetasencasa.delicedcook.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/423"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/recetasencasa.delicedcook.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=422"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/recetasencasa.delicedcook.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=422"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/recetasencasa.delicedcook.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=422"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}