Un estudio identifica la posible conexión con el desarrollo del autismo.-TANTONA

En los últimos años, una serie de investigaciones identificaron la conexión entre nuestra microbiota intestinal y nuestra salud general.
Desde nuestro bienestar mental hasta la forma en que reaccionamos al estrés y nuestra vulnerabilidad a enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide y la diabetes tipo 1, el impacto de nuestra flora intestinal es de gran alcance.
Un estudio reciente publicado en The Journal of Immunology ofrece nuevas ideas sobre la relación entre el microbioma y el autismo.
La Organización Mundial de la Salud define el autismo como un grupo diverso de condiciones relacionadas con el desarrollo del cerebro que afectan la interacción social y la comunicación.
Además, la OMS afirma que las personas con autismo “a menudo tienen condiciones concomitantes, como la epilepsia, la depresión, la ansiedad y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, así como comportamientos desafiantes como la dificultad para dormir y la autolesión”. Las capacidades intelectuales de estas personas desconfían de un individuo a otro.