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ITS: señales que conviene conocer y por qué una imagen no basta

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) siguen siendo un tema importante de salud pública. Pueden transmitirse durante el contacto sexual y, en algunos casos, permanecer sin señales claras durante un tiempo. Por eso, no tener molestias visibles no siempre permite saber si existe una infección.
En redes sociales circulan fotografías de lesiones, ampollas o cambios en la piel que se atribuyen a distintas ITS. Aunque estas publicaciones pueden despertar interés, una imagen aislada no confirma ninguna enfermedad. Varias irritaciones y afecciones de la piel pueden parecerse entre sí, y la confirmación requiere valoración profesional y, cuando corresponde, pruebas de laboratorio.
Qué son las ITS y por qué pueden pasar inadvertidas
Las ITS pueden estar causadas por bacterias, virus o parásitos. Entre las más conocidas se encuentran el herpes genital, la sífilis, la gonorrea, la clamidia, el virus del papiloma humano y el VIH. No todas se manifiestan de la misma manera ni en el mismo momento.
Algunas personas presentan cambios visibles o molestias, mientras que otras no notan nada. También es posible que una señal sea leve y se confunda con irritación, una reacción a productos de higiene u otra condición dermatológica. Esta variedad explica por qué basarse únicamente en los síntomas puede llevar a conclusiones equivocadas.
Señales generales que merecen atención
Entre los cambios que conviene comentar con un profesional se encuentran lesiones, ampollas, llagas, verrugas, secreciones inusuales, ardor al orinar, picazón persistente o dolor durante el contacto sexual. Estas señales no identifican por sí solas una ITS: solo indican que sería prudente recibir orientación.

