Para afirmar que se trata de un elemento intencional sería necesario contar con información fiable de los diseñadores o documentación histórica que demostrara esa intención.
Mientras no exista esa evidencia, lo más prudente es hablar de una semejanza visual.
La percepción puede cambiar nuestra manera de mirar
Una de las cosas más interesantes de este fenómeno es que nuestra percepción puede cambiar después de recibir una explicación.
Antes de conocer el supuesto detalle, probablemente muchas personas observaban el logotipo completo sin prestar atención a la forma específica de sus letras.
Después de escuchar la teoría, los ojos buscan automáticamente la zona señalada.
Esto ocurre porque la atención influye en aquello que percibimos y recordamos.
Una curiosidad que invita a mirar dos veces
La próxima vez que veas una botella, una lata o un anuncio de Coca-Cola, quizá te detengas unos segundos para observar el logotipo con mayor atención.
Tal vez puedas distinguir la forma que algunas personas comparan con la bandera de Dinamarca. Tal vez, después de observarla detenidamente, simplemente la interpretes como una combinación de líneas y espacios.
En cualquier caso, la historia demuestra algo interesante: los diseños que vemos todos los días pueden esconder pequeños detalles que nunca habíamos considerado.
A veces no hace falta modificar una imagen para descubrir algo nuevo. Basta con mirarla desde otra perspectiva.