La segunda mitad de la comparación cambia completamente la historia.
La vaca que costaba 1,200 dólares aparece dos años después acompañada por dos terneros.
El animal original sigue ahí, pero ahora existen más animales.
Eso crea el contraste humorístico que hace funcionar la publicación.
Mientras el teléfono aparece deteriorado, la imagen de la vaca muestra crecimiento.
El mensaje visual es muy sencillo:
Una cosa se desgasta; la otra puede reproducirse.
¿El meme realmente está diciendo que una vaca siempre es mejor?
No necesariamente.
La publicación utiliza una situación simplificada para hacer una broma sobre la diferencia entre comprar algo para consumirlo y comprar algo que potencialmente puede generar un beneficio.
Mantener ganado implica alimentación, espacio, cuidados, atención veterinaria y otros gastos.
Además, el resultado real depende de muchos factores.
El meme no muestra ninguno de esos detalles porque su objetivo es otro: conseguir que el lector compare las dos imágenes y piense en lo que podría tener después de dos años.
La verdadera pregunta: ¿qué comprarías?
Aquí es donde el meme consigue llamar la atención.
La cantidad es la misma:
1,200 dólares.
Las opciones son completamente diferentes:
Un iPhone nuevo.
Una vaca.
Y el resultado imaginado también es completamente diferente.
Después de dos años, el teléfono está roto y la vaca aparece con dos terneros.
La imagen prácticamente obliga al lector a preguntarse qué habría elegido.
Comprar para disfrutar o pensar a largo plazo
Un teléfono cumple una función inmediata.
Lo compras para utilizarlo.
Te ofrece comunicación, entretenimiento, fotografías, trabajo, navegación y muchas otras posibilidades.
Una vaca, en cambio, pertenece a una categoría completamente distinta. Puede formar parte de una actividad productiva y, bajo determinadas condiciones, generar descendencia y otros ingresos.