Uncategorized Mi marido creyó que no podía oírlo porque tenía los audífonos puestos, así que habló desde el dormitorio sin bajar la voz: “Ya preparé el divorcio; después veremos cómo sacamos a la niña de ahí”. Me quedé inmóvil, sin interrumpirlo. Cuando terminó la llamada, tomé mi teléfono y marqué a una abogada. Él ignoraba que yo llevaba 3 años guardando pruebas. Rodrigo se defendió. —Yo cometí errores. Pero puedo repararlos. —¿Llevándotela? —Dándole una familia. Mariana dio un paso hacia él. —Ella…