Lucía consiguió ubicar a una antigua compañera de trabajo de Daniela, Paola, que ahora administraba una panadería en la colonia Del Valle. Fui a verla durante mi hora de comida.
Cuando dije que era la esposa de Diego, Paola cerró la puerta de la oficina y me miró como si llevara años esperando ese momento.
—Por fin viniste.
Sacó de un cajón un cuaderno azul, gastado en las esquinas.
—Daniela me lo dejó dos días antes de desaparecer.
Las páginas registraban ahorros y transferencias a Diego y a doña Teresa. En una anotación, Daniela decía que Teresa había usado parte del dinero para cubrir una deuda familiar y que Diego lo sabía. Más adelante aparecían frases que yo reconocí demasiado bien: “Dice que somos familia”, “si pregunto por el dinero, dice que desconfío”.
La última línea estaba subrayada:
“El dinero ya no importa. Lo importante es salir de ahí.”
Me quedé mirando esas palabras hasta que las letras se volvieron borrosas.
No conocí a Daniela, pero en ese cuaderno escuché mi propia vida con seis años de anticipación.
Yo también había oído: “Somos familia”.
Yo también había escuchado: “No te compliques”.
Yo también había aceptado que él decidiera porque parecía más fácil.
La diferencia era que yo había empezado a hacer preguntas antes de querer marcharme.
Cuando regresé a la farmacia, Diego me esperaba afuera con un café de mi cadena favorita. Mis compañeras sonrieron.
—Qué marido tan atento tienes.
Él me entregó el vaso.
—No contestabas.
—Estaba ocupada.
—Vámonos a casa.
—Hoy dormiré con mi mamá. Extraño a Sofía.
Nuestra hija llevaba ya dos noches con ella por precaución.
La sonrisa de Diego se apagó apenas.
—¿Me ocultas algo?
Por primera vez casi me reí.
Tomé el café y repetí una de sus frases favoritas:
—No te preocupes por esas cosas.
Lo detuvieron al día siguiente.
Doña Teresa me llamó desesperada y me pidió que fuera al departamento. Cuando llegué, estaba sentada en el sofá con las manos temblando.
—¡Tú destruiste esta familia! —me gritó.
Yo ni siquiera me había quitado los zapatos.
—¿Yo? Lo de Daniela ocurrió hace seis años.