Me temblaron ligeramente los dedos.
Dentro había una fotografía.
Una fotografía que no había visto en más de quince años.
Una fotografía de una niña pequeña de pie junto a una mujer que todos creían que había desaparecido de mi vida para siempre.
Mi madre.
Julian observó mi rostro con atención.
“¿Quién es ella?”
Bajé la mirada hacia la fotografía.
Y por primera vez en años, los muros cuidadosamente construidos alrededor de mi pasado comenzaron a resquebrajarse.
“Ella es la razón por la que me convertí en la persona con la que te casaste.”
Julian frunció el ceño.
“No entiendo.”
Yo tampoco.
Porque debajo de la fotografía había una nota escrita a mano.
Una nota escrita con la letra de mi madre.
Una nota fechada hace tan solo seis meses.
Una nota que no debería haber existido.
Me temblaban las manos al desdoblarlo.
Solo había siete palabras.