Me mostró una copia impresa, Sergio había escrito a un asesor preguntando qué ocurriría con la participación vinculada a Abril si la propiedad aumentaba de valor y cómo podía administrarse mientras ella fuera menor, no había una frase que demostrara por sí sola que quisiera robarle algo, pero sí mostraba que llevaba meses construyendo decisiones financieras alrededor de una niña que no entendía lo que estaba firmando, cuando regresé a casa encontré a Sergio estacionado afuera, no lo dejé entrar, —Lorena habló conmigo, dije, su rostro se endureció, —No sabes lo que está haciendo, —Sé suficiente para no firmarte nada
Entonces dejó de fingir, me dijo que si el banco revisaba el divorcio, la información patrimonial y la documentación de Abril, podía exigir pagos inmediatos y todo se vendría abajo, —Sólo necesito unos meses, Patricia, después arreglo todo, —Eso mismo dijiste cuando regresaste con flores, que querías arreglar nuestra familia, Sergio miró hacia la ventana donde sabía que estaba nuestra hija y bajó la voz, —Lo hice por Abril, —No vuelvas a utilizar su nombre para justificar tus decisiones, respondió que yo no entendía, que el departamento había sido pensado para asegurarle algo a nuestra hija si su negocio fracasaba, entonces le hice la única pregunta que todavía no había contestado, —Si era para Abril, por qué necesitabas que Lorena fuera propietaria
No respondió, pero esa noche Lorena me envió el último documento que había encontrado entre las cosas de Sergio, era un borrador de compraventa preparado pocas semanas antes de que él apareciera en mi casa con flores, en él Sergio planeaba vender el departamento, liquidar una parte del crédito y transferir el resto del dinero a otra sociedad, lo extraño era que la participación vinculada a Abril debía ser liberada antes de la operación y para hacerlo necesitaba la autorización de quienes aparecían como sus representantes, debajo había dos espacios para firmas, uno llevaba el nombre de Sergio y el otro el mío, finalmente entendí qué significaba realmente cuando dijo que podía perder su negocio, para salvarse necesitaba vender algo que había construido con mentiras y no podía terminar la operación sin volver a convertirme, aunque fuera solamente sobre el papel, en la esposa que confiaba en él
¿Qué pasó después…?
Parte 3:
No firmé, mi abogado notificó formalmente que cualquier documento donde apareciera mi consentimiento tendría que verificarse directamente conmigo y que cuestionábamos tanto la información presentada sobre nuestro estado civil como el uso de documentos relacionados con Abril, Sergio reaccionó como esperaba, primero llamó, después escribió mensajes diciendo que estaba destruyendo años de trabajo y finalmente apareció diciendo que podíamos perder dinero que algún día sería de nuestra hija, aquella vez Abril estaba conmigo y antes de que pudiera pedirle que entrara a su habitación se acercó a la puerta, —Papá, si todo era para mí, por qué nunca me explicaste nada, Sergio abrió la boca pero no encontró una respuesta sencilla