MI EX VOLVIÓ A MI CASA DICIENDO QUE HABÍA ENTENDIDO

Dos semanas antes yo había cerrado definitivamente aquella cuenta.
—Por eso viniste.
—Patricia, escúchame.
—No quieres recuperar tu familia. Necesitas recuperar mi firma.
Su rostro cambió.
Ya no parecía arrepentido.
Parecía asustado.
—Si el banco cancela esa línea de crédito, puedo perder mi negocio.
—¿Y Lorena?
Sergio guardó silencio.
Abril volvió a intervenir:
—¿Ella no puede ayudarte?
La pregunta fue inocente.
La reacción de Sergio no.
Golpeó el brazo del sillón.
—¡Lorena no tiene nada que ver con esto!
Abril retrocedió.
Me puse inmediatamente delante de ella.
—Fuera de mi casa.
Sergio se levantó.
—Si no arreglamos esto, también puede afectarte.
Aquella frase me detuvo.
—¿Eso es una amenaza?
—Es una advertencia.
Se marchó.
Esa misma noche envié la fotografía a mi abogado.
Pensé que encontraríamos un préstamo irregular.
Encontramos algo distinto.
El crédito no estaba destinado al negocio de Sergio.
Había servido para comprar un departamento.
Y la propietaria registrada era Lorena.
Pero lo verdaderamente extraño era la fecha.
La compra se había realizado seis meses antes de que yo descubriera la infidelidad.
Llamé a mi abogado.
—Entonces llevaba mucho más tiempo engañándome.
—Patricia, eso no es lo importante.
—¿Qué puede ser más importante?
Escuché papeles al otro lado.
—Que Sergio no puso únicamente tu nombre como respaldo.
—¿Qué hizo?
—Presentó un documento donde afirmaba que ustedes seguían casados.
Sentí un escalofrío.
—Eso es falso.
—Lo sé. Y hay otra firma que necesitamos revisar.
—¿De quién?
Mi abogado tardó unos segundos.
—De Abril.
Miré hacia el pasillo.
Mi hija estaba dormida.
—Mi hija tiene trece años.
—Precisamente. Por eso mañana necesitamos averiguar qué estaba intentando hacer Sergio con un inmueble registrado parcialmente a nombre de ella.
**¿Qué pasó después… ? Parte 2:…..**

 

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