El Señor del Crimen regresó a casa antes de la medianoche —Luego su ama de llaves lo arrastró a un armario y le susurró, “Ya te enterraron una vez. Si te ven vivo, terminarán el trabajo esta noche.”

El segundo libro de contabilidad.

Mara miró fijamente.

“Por eso están dispuestos a matarte.”

Adrián abrió el caso.

Vacío.

Se quedó congelado.

Nada.

Sin unidades.

Sin documentos.

Sólo un sobre blanco.

Su nombre estaba escrito en el frente.

Adrian.

La letra era de Sofía.

De repente sus manos se sintieron pesadas.

Mara se acercó más.

“Ábrelo.”

Adrián rompió el sobre.

Dentro había una fotografía.

Su esposa.

Isabella.

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