# Pensé que estaba buscando independencia, pero me encontré cara a cara con una serpiente mortal en lugar de mi cliente

# Pensé que estaba buscando independencia, pero me encontré cara a cara con una serpiente mortal en lugar de mi cliente

Las consecuencias de las decisiones

En una oleada de adrenalina, corrí hacia la puerta, pero Beatrice bloqueó mi camino. Su risa desapareció y fue reemplazada por una mirada fría.

—¿Crees que simplemente puedes escapar? Nunca aprenderás si huyes.

—¡He terminado con tus juegos! —grité, con la desesperación arañándome la garganta mientras intentaba apartarla.

Mis manos chocaron contra sus hombros con más fuerza de la que pretendía. Con un empujón repentino, perdió el equilibrio y cayó hacia atrás.

El momento pareció transcurrir a cámara lenta mientras caía y su cabeza golpeaba el suelo con un sonido seco y estremecedor.

Jadeé, incapaz de respirar, mientras corría hacia ella.

—¡¿Beatrice?!

Pero permanecía inmóvil, con los ojos cerrados, sin moverse.

El pánico se apoderó de mí.

—¡Beatrice!

La sacudí suavemente, pero no respondió. Tenía las palmas cubiertas de sudor y retrocedí tambaleándome, sintiendo que la realidad se desvanecía.

No podía pensar.

Mi mente iba a toda velocidad mientras miraba una vez más a la serpiente, que seguía siseando, y luego corría hacia la puerta.

Tenía que salir. Tenía que escapar de aquella pesadilla.

Salí corriendo hacia el pasillo tenuemente iluminado, con el corazón golpeándome el pecho como un tambor de guerra.

¿De verdad estaba ocurriendo aquello?

Me giré, esperando a medias ver a Beatrice levantarse de un salto y reírse de mí.

Pero no había nada.

Salí huyendo del edificio, con el pulso acelerado resonando en mis oídos. Subí a mi coche, con las manos temblando mientras sujetaba el volante.

Mientras me alejaba, no podía quitarme la sensación de que alguien me estaba observando.

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