# Pensé que estaba buscando independencia, pero me encontré cara a cara con una serpiente mortal en lugar de mi cliente

Sección 5
Mi corazón latía desbocado mientras salía corriendo del hotel, respirando entrecortadamente. Cada paso se sentía más pesado, como si el peso de mis decisiones estuviera presionándome.
Llegué tambaleándome hasta mi coche, forcejeando con las llaves mientras el pánico amenazaba con apoderarse por completo de mí.
El motor cobró vida con un rugido, pero el sonido parecía apagado frente a la tormenta de pensamientos que se desataba en mi mente.
Recorrí a toda velocidad la carretera sinuosa, mientras la noche me envolvía como un sudario sofocante.
¿Volvería a sentirme segura alguna vez?
¿Qué había desatado?
De repente, mi teléfono vibró violentamente en el asiento del copiloto.
Dudé, mientras mis instintos me gritaban que lo ignorara. Pero la curiosidad pudo más.
Lo agarré rápidamente y miré la pantalla, sintiendo cómo el miedo se retorcía en mi estómago.
Un número desconocido apareció ominosamente, y un mensaje apareció en la pantalla:
«¿Crees que puedes huir de esto? Sabemos dónde estás».
Sentí que la sangre se me helaba.
¿Cómo podían saberlo?
¿Quiénes eran?
Miré nerviosamente por el espejo retrovisor, convencida de que alguien me seguía.
Mi pulso se aceleró; casi podía sentir el peso de unos ojos invisibles sobre mi espalda, siguiendo cada uno de mis movimientos.