MI NOVIO PUBLICÓ A SU NUEVA MUJER A LA 1:17 DE LA MADRUGADA… Y ESTABA SEGURO DE QUE YO VOLVERÍA ROGANDO

MI NOVIO PUBLICÓ A SU NUEVA MUJER A LA 1:17 DE LA MADRUGADA… Y ESTABA SEGURO DE QUE YO VOLVERÍA ROGANDO

Miró mis dos pequeñas botellas y luego a mí.

—Con eso no llegarás ni al almuerzo.

—Puedo volver a bajar.

—Seis pisos cada vez.

—Necesito ejercicio.

Soltó una carcajada.

—Eres bastante terca, Elena del 601.

Era la primera persona en mucho tiempo que se reía conmigo sin burlarse de mí.

Ethan tomó uno de sus garrafones y lo dejó frente a mi puerta.

—Me lo devuelves cuando vuelva el agua.

—No necesito caridad.

Su expresión cambió.

—Ayudar a alguien no siempre significa que esa persona sea débil.

Me quedé inmóvil.

Adrian llevaba años haciéndome creer exactamente lo contrario.

Ethan se marchó antes de que pudiera responder.

Aquella tarde recibí una llamada de mi antigua compañera de trabajo.

—Elena… Adrian vino a la oficina.

Mi mano se quedó suspendida sobre la taza de café.

—¿Qué quería?

—A ti. Preguntó por qué tu número no funciona. Cuando le dije que habías renunciado, se quedó pálido.

No respondí.

Mi compañera bajó la voz.

—Después preguntó dónde te habías ido.

—¿Y qué le dijiste?

—La verdad. Que nadie lo sabe.

Hubo un silencio.

Entonces añadió:

—Elena… creo que acaba de darse cuenta de que esta vez no vas a regresar.

Miré por la ventana.

Al otro lado del estrecho balcón, Ethan estaba colgando unas luces.

Mi teléfono vibró otra vez.

Un mensaje de un número desconocido apareció en la pantalla:

“Elena, basta. Ya sé que estás haciendo esto para castigarme. Mañana es mi cumpleaños. Vuelve a casa.”

Lo leí una vez.

Luego dos.

Y justo cuando iba a borrar el mensaje, llegó otro.

“No me obligues a ir a buscarte.”

Adrian todavía no lo entendía.

Yo no había desaparecido para que me persiguiera.

Había desaparecido porque, por primera vez, había decidido no volver jamás.
PARTE 2
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PARTE 2

ÉL ESTABA SEGURO DE QUE YO REGRESARÍA… HASTA QUE DESCUBRIÓ QUE MI VIDA HABÍA CONTINUADO SIN ÉL

No respondí a Adrian.

Bloqueé aquel número y dejé el teléfono boca abajo sobre la mesa.

Durante los siguientes cinco minutos no sentí nada.

Luego me temblaron las manos.

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