EL PODEROSO REMEDIO

Cuándo NO tomarlo:
Si tiene presión arterial alta (el bicarbonato de sodio es sodio puro: 1 cucharadita contiene aproximadamente 1000 mg de sodio, casi la mitad del límite diario).
Si padece enfermedad renal crónica (los riñones no podrán eliminar el exceso de sodio y bicarbonato).
Si toma medicamentos para el corazón, diuréticos ahorradores de potasio o aspirina en dosis altas.
Si tiene gastritis con erosiones o úlcera activa (la efervescencia puede empeorar el daño).
Efectos secundarios a tener en cuenta:
Si nota hinchazón en los tobillos, aumento de la presión arterial, gases excesivos o náuseas persistentes, suspenda su uso inmediatamente.
Un error muy común: Algunas personas lo toman “para alcalinizar la sangre”. La sangre mantiene su pH entre 7.35 y 7.45 automáticamente gracias a los riñones y los pulmones. Ninguna bebida casera puede cambiar eso a menos que esté muy enfermo. Si alguien le promete curar el cáncer con esto, aléjese.
Conclusión responsable: El agua con bicarbonato de sodio y limón es un buen recurso puntual para la acidez o para aliviar un exceso de ácidos en el organismo. Pero no es una poción milagrosa. Úsela con moderación, respete las dosis y, sobre todo, escuche a su cuerpo. Si la acidez es frecuente (más de dos veces por semana), no se automedique: consulte a un gastroenterólogo. Lo que realmente alcaliniza el cuerpo a largo plazo son las ensaladas y las legumbres, no el bicarbonato de sodio.