PARTE 2
El jefe de seguridad no sacó un arma ni amenazó a nadie. Colocó sobre la mesa una carpeta y renunció frente a todos.
—El señor Octavio ordenó desconectar las alarmas del cuarto de máquinas durante una prueba privada. Quería inaugurar un nuevo sistema antes de tiempo para impresionar a inversionistas.
Octavio golpeó la mesa.
—Fue una prueba autorizada.
—No por ingeniería —respondió el hombre—. Yo acepté porque me prometió un ascenso.
Viviana comprendió el motivo de inmediato. Su hermano llevaba años resentido porque el padre de ambos la había elegido como directora general. Octavio quería demostrar que podía dirigir una expansión sin depender de ella. Su orgullo había puesto en riesgo a cientos.
—¿Sabías que el sistema podía fallar? —preguntó Viviana.
—Sabía que existía una posibilidad mínima.
Mateo permaneció de pie, incómodo entre personas que discutían cifras mientras él pensaba en empleados que habían bajado llorando por las escaleras.