Su hija alcanzó a susurrar “Papá, ayúdame” antes de que la llamada muriera; al llegar, encontró al yerno con un bate y una frase escalofriante: “Tuvo que ser disciplinada”… pero la mansión escondía algo peor.

PARTE 2
La expresión de Beatriz no fue la de una mujer sorprendida, sino la de alguien que acababa de ver regresar un crimen enterrado durante décadas.

—¿Qué documentos son esos? —preguntó.

Gabriel Salgado avanzó bajo un paraguas y se colocó junto a Valeria. A sus 58 años había dirigido litigios internacionales, investigaciones corporativas y negociaciones capaces de derrumbar gobiernos empresariales. Sin embargo, al mirar a los gemelos mojados, perdió toda cortesía.

—Documentos que no le pertenecen, señora Alcázar.

Rodrigo bajó los escalones con el celular en la mano.

—Mi tarjeta no funciona. Tampoco puedo entrar a la aplicación del banco. ¿Qué hiciste, Valeria?

Ella permitió que la doctora Lucía Ferrer tomara a uno de los bebés y lo envolviera en una manta térmica.

—Una llamada.

—No tienes autoridad para bloquear mis cuentas.

Gabriel le entregó una notificación.

—Desde hace 7 minutos está suspendido como director de Alcázar Moda. Sus accesos corporativos fueron revocados y sus cuentas ejecutivas quedaron sujetas a una investigación por desvío de recursos, falsificación de gastos y acoso laboral.

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