¿Tienes más de 50? Estos 5 colores pueden apagar tu rostro sin que te des cuenta

Un gris frío y apagado cerca del rostro puede hacer que algunas personas se vean más pálidas, especialmente bajo una iluminación fría.

Por eso, si notas que una blusa gris te hace ver cansada, no significa que debas abandonar este color.
Prueba estas alternativas

Puedes elegir gris carbón, gris medio o combinar el gris con colores más vivos.

Una bufanda en rosa, azul, verde, rojo o morado puede cambiar completamente la apariencia del conjunto.

También puedes optar por prendas grises con diferentes texturas. Un tejido interesante puede hacer que un color neutro tenga mucha más presencia.
4. Pasteles demasiado pálidos

Los tonos pastel pueden ser preciosos, pero los más claros no favorecen de la misma manera a todas las personas.

Rosa muy pálido, celeste casi blanco, lavanda extremadamente claro o verde menta muy suave pueden tener poco contraste con determinadas pieles.

Cuando esto sucede, el rostro puede perder definición visual y parecer menos iluminado.
No tienes que abandonar los colores suaves

Una solución sencilla es elegir versiones ligeramente más intensas.

En lugar de un rosa casi blanco, prueba con rosa empolvado.

En lugar de un celeste extremadamente pálido, prueba con azul cielo un poco más marcado.

En lugar de un verde menta muy claro, puedes experimentar con verde salvia.

La diferencia puede ser pequeña, pero suficiente para que el conjunto tenga más vida.
5. Verde caqui o tonos demasiado amarillentos

Los tonos tierra pueden ser excelentes para crear looks elegantes y naturales. Sin embargo, determinados verdes caqui, amarillos apagados, mostazas o marrones pueden hacer que algunas pieles se vean más amarillentas o cansadas.

Esto depende mucho del tono natural de la piel.

Una persona puede verse espectacular con verde oliva mientras que otra puede sentir que ese mismo color le resta luminosidad.
¿Qué puedes probar?

Si te gusta el verde, no tienes que descartarlo.

El verde botella, verde bosque o esmeralda pueden aportar mucho más contraste.

Si prefieres los tonos tierra, prueba con camel, chocolate, terracota o tonos cálidos que contrasten mejor con tu piel.

La idea no es seguir una lista rígida de colores prohibidos, sino observar cuáles funcionan mejor contigo.
El verdadero secreto está cerca del rostro

Uno de los errores más comunes es pensar que un color debe desaparecer completamente del armario porque no favorece.

No necesariamente.

Un color que no funciona bien cerca de la cara puede quedar perfecto en otra parte del conjunto.

Por ejemplo, si el gris pálido te hace ver apagada, puedes utilizarlo en un pantalón y elegir una blusa de un color más favorecedor.

Si el beige se confunde demasiado con tu piel, puedes utilizarlo en una falda, zapatos o bolso.

Y si el negro crea demasiado contraste cerca del rostro, puedes mantenerlo en pantalones o chaquetas y añadir un pañuelo de color.
¿Cómo saber si un color realmente te favorece?

No necesitas ser experta en moda ni conocer tu “paleta” perfecta.

Haz una prueba muy sencilla.

Ponte la prenda cerca del rostro frente a una ventana, preferiblemente con luz natural. Después compara con otra prenda de un color diferente.

Observa tu cara, no solamente la ropa.

Pregúntate:

¿Mi piel parece más luminosa?
¿Mis ojos destacan?
¿Mi rostro parece descansado?
¿Se notan más las sombras debajo de los ojos?
¿El color domina mi rostro o lo complementa?

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