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El hilo blanco del huevo no es una impureza: qué es y para qué sirve

Al romper un huevo para preparar una tortilla o un bizcocho, quizá hayas visto un pequeño hilo blanco y gelatinoso unido a la yema. ¿Es una señal de que el huevo está en mal estado? ¿Hay que retirarlo antes de cocinar? ¿Por qué aparece con más claridad en unos huevos que en otros? La respuesta es sencilla: se trata de la chalaza, una estructura natural formada por proteínas del propio huevo.
Lejos de ser una impureza, la chalaza ayuda a mantener la yema situada dentro del huevo. Conocerla permite observar el alimento con más tranquilidad y distinguir una característica normal de las señales que sí conviene revisar.
La chalaza: el hilo blanco que sostiene la yema
La chalaza son dos cordones blancos, retorcidos y flexibles que se extienden desde la yema hacia los extremos del huevo. Aunque a veces solo se ve uno, normalmente existe una estructura semejante a cada lado de la yema.
Está compuesta por proteínas del huevo y forma parte de su organización interna. Cuando el huevo se rompe, puede quedar adherida a la yema y parecer un filamento independiente, pero no es un objeto extraño que haya entrado desde fuera.
Su aspecto puede variar. En algunos huevos se distingue como una hebra gruesa y definida; en otros, se mezcla con la clara y apenas llama la atención. Estas diferencias dependen de cómo se ha distribuido la clara y de la forma en que se observa el huevo.
¿Por qué parece más visible en algunos huevos?
La chalaza suele apreciarse mejor cuando la clara mantiene una textura firme y la yema conserva una forma bien definida. Al batir el huevo, puede romperse visualmente y dejar de verse como un cordón. Por eso, su ausencia aparente no significa necesariamente que el huevo carezca de esta estructura.
Ahora que sabemos qué es, la siguiente cuestión práctica es si cambia el sabor, la textura o la seguridad de la preparación.

