En lugar de buscar una cara completa, busca primero dos zonas que puedan parecer ojos.
Cuando encuentres dos formas aproximadamente alineadas, observa qué hay entre ellas.
¿Existe una forma que pueda convertirse en nariz?
Después mira debajo.
¿Hay alguna línea que pueda funcionar como boca?
Esta técnica puede ayudarte a reconstruir visualmente el rostro.
¿Por qué vemos caras donde no las esperamos?
El cerebro humano tiene una gran facilidad para reconocer patrones familiares.
Los rostros son especialmente importantes porque desde pequeños aprendemos a identificarlos rápidamente.
Por eso podemos llegar a ver caras en lugares donde realmente no existe un rostro físico.
Podemos encontrar formas parecidas en:
Nubes.
Montañas.
Árboles.
Manchas.
Edificios.
Rocas.
Objetos cotidianos.
Este fenómeno se conoce como pareidolia.
Los retos visuales aprovechan precisamente esta capacidad para crear imágenes ambiguas.
El bosque parece completamente normal… hasta que encuentras la cara
Antes de descubrir el rostro, probablemente ves simplemente un paisaje nevado.
Después de encontrarlo, ocurre algo curioso.
Ya no puedes dejar de verlo.
Los mismos árboles que antes parecían normales empiezan a formar parte de una cara.
La rama que ignorabas se convierte en un rasgo.
La sombra que parecía aleatoria adquiere una nueva función.
La nieve deja de ser simplemente nieve.
Todo encaja.
Ese cambio de percepción es una de las razones por las que los acertijos visuales resultan tan entretenidos.
¿Cuánto tardaste?
Puedes intentar resolverlo de diferentes maneras.
La primera es hacerlo sin ninguna pista.
Mira la imagen durante 10 segundos y decide si encontraste algo.
Si no lo logras, vuelve a intentarlo durante 30 segundos.
Después utiliza las pistas.
Lo interesante es comparar cuánto tardaste antes y después de cambiar tu forma de observar.
Algunas personas encuentran el rostro inmediatamente.
Otras necesitan bastante tiempo.
Y algunas solamente lo ven cuando alguien se los señala.
No encontrarlo rápidamente no significa tener mala vista
Estos retos no son una prueba médica de la visión ni una medición científica de la inteligencia.
El resultado puede depender de muchos factores.
Por ejemplo, el tamaño de la imagen, la resolución de la pantalla, el contraste, la iluminación de la habitación y el lugar donde comenzaste a mirar pueden cambiar completamente la experiencia.
Si por casualidad tus ojos se dirigen primero hacia el rostro, probablemente lo encontrarás rápidamente.
Si empiezas observando el venado o una esquina de la imagen, puedes tardar mucho más.
El truco está en cambiar la perspectiva
Cuando una imagen contiene una figura escondida, continuar mirando exactamente de la misma manera no siempre ayuda.
Hay que cambiar la perspectiva.
Prueba a:
Alejarte: permite observar la composición completa.
Entrecerrar los ojos: reduce los pequeños detalles.
Cambiar el punto de atención: deja de mirar al venado.
Buscar simetría: intenta localizar dos zonas que puedan funcionar como ojos.
Observar el fondo: no te concentres únicamente en los objetos más evidentes.
A veces la solución aparece después de cambiar solamente una de estas cosas.
¿Puedes encontrarlo antes de leer la solución?
Esta es tu última oportunidad.
Vuelve a mirar la imagen.
No leas todavía más.
Busca una forma grande.
No pienses en una persona escondida.
Piensa en un rostro construido con el paisaje.
Mira las zonas donde las ramas, los troncos y las sombras se encuentran.
Y recuerda: el venado está ahí para robarte la atención.
¿Lo encontraste?
La solución del reto
El rostro oculto se encuentra integrado entre los árboles, las ramas y las zonas de sombra del paisaje nevado.
No se trata de una persona que esté físicamente detrás de los árboles.
La cara aparece por la combinación de diferentes formas de la escena.
Por eso puede ser tan difícil verla al principio.