Muchas personas creen que si el yodo es necesario para fabricar hormonas tiroideas, tomar más yodo ayudará automáticamente a mejorar la función de la glándula.
No funciona así.
Una cantidad insuficiente puede causar problemas, pero una cantidad excesiva también puede provocar alteraciones tiroideas.
Los suplementos de yodo y algunos productos destinados a “apoyar la tiroides” pueden contener cantidades elevadas.
Por eso, no conviene utilizar suplementos de yodo sin conocer primero si realmente existe una necesidad.
6. Alimentos y suplementos que interfieren con la levotiroxina
Para las personas que toman levotiroxina, el problema no siempre está en que un alimento sea malo para la tiroides.
A veces el problema está en que puede reducir la cantidad de medicamento que el organismo absorbe.
El calcio y el hierro en forma de suplementos son ejemplos importantes. Algunos alimentos y bebidas también pueden afectar la absorción cuando se consumen al mismo tiempo que el medicamento.
Por esta razón, muchas personas reciben instrucciones para tomar la levotiroxina en ayunas y esperar antes de desayunar.
Si utilizas este medicamento, no cambies el horario por tu cuenta. Lo mejor es seguir las instrucciones indicadas por el profesional que controla tu tratamiento.
Entonces, ¿qué debería comer una persona que quiere cuidar su tiroides?
En lugar de concentrarte únicamente en lo que debes evitar, piensa en construir una alimentación equilibrada.
Puedes incluir regularmente:
Verduras variadas.
Frutas.
Huevos.
Pescado.
Carnes magras.
Legumbres.
Cereales integrales.
Frutos secos.
Semillas.
Lácteos si los toleras.
Fuentes adecuadas de yodo.
Alimentos que aporten selenio.
El objetivo no es crear una dieta extremadamente restrictiva.
La tiroides necesita una alimentación adecuada, no una colección de alimentos “milagrosos”.
El yodo sigue siendo importante
Uno de los errores más comunes es pensar que cualquier alimento que contenga yodo debe evitarse.
El yodo es un mineral esencial porque la tiroides lo utiliza para producir hormonas.
El problema aparece cuando existe un consumo insuficiente o excesivo.
En muchos lugares, la sal yodada, los productos lácteos y determinados alimentos del mar contribuyen a cubrir las necesidades de yodo.
Por eso, eliminar todas las fuentes de yodo sin una indicación profesional tampoco es una buena idea.
El selenio también tiene un papel importante
El selenio es otro mineral relacionado con la función tiroidea.
Participa en proteínas y enzimas importantes para el organismo y se encuentra en alimentos como pescado, carnes, huevos, algunos frutos secos y otros alimentos.
Pero nuevamente aparece la misma regla:
necesario no significa que haya que consumirlo en grandes cantidades.
Tomar suplementos de selenio sin necesidad puede llevar a un consumo excesivo.
La alimentación debe aportar nutrientes en cantidades adecuadas, no en megadosis.
¿Las personas con Hashimoto deben evitar el gluten?
Este es otro tema que aparece constantemente en internet.
No existe evidencia suficiente para afirmar que todas las personas con enfermedad tiroidea deban eliminar el gluten.