Lo que merece atención es un cambio persistente y fuera de lo habitual.
8. Dejar de participar en actividades que antes disfrutaba
Otra señal puede ser el aislamiento progresivo.
Una persona que anteriormente disfrutaba reunirse con familiares, practicar un pasatiempo, acudir a actividades sociales o seguir su deporte favorito puede comenzar a abandonar esas actividades.
En algunos casos, esto puede estar relacionado con dificultades para seguir conversaciones o participar en actividades que antes resultaban sencillas.
También pueden aparecer ansiedad, apatía o cambios en el estado de ánimo.
9. Cambios inesperados de personalidad o comportamiento
Los cambios de personalidad pueden ser especialmente llamativos para familiares y amigos.
Una persona habitualmente tranquila puede mostrarse más desconfiada, ansiosa, irritable o temerosa.
También puede reaccionar de manera diferente ante situaciones que antes manejaba con normalidad.
Estos cambios no demuestran por sí solos que exista demencia, ya que el estado de ánimo puede verse afectado por muchas circunstancias.
Pero cuando aparecen junto con problemas de memoria, lenguaje, orientación o planificación, es recomendable comentarlos con un profesional.
10. Tener dificultades con la percepción visual y el espacio
Algunos tipos de deterioro cognitivo pueden afectar la capacidad para interpretar determinadas imágenes o relaciones espaciales.
Una persona puede tener dificultades para calcular distancias, reconocer contrastes, leer correctamente o desenvolverse en situaciones que requieren orientación visual.
Esto puede resultar especialmente importante cuando afecta actividades como conducir.
Sin embargo, los cambios visuales también pueden deberse a problemas oculares comunes, por lo que es necesario determinar la causa en cada caso.
No todo olvido significa demencia
Este es uno de los puntos más importantes.
El estrés, el cansancio, algunos medicamentos, determinadas enfermedades y otros problemas de salud también pueden afectar temporalmente la memoria y la concentración.
Por eso, encontrar una de estas señales no significa automáticamente que una persona tenga demencia.
Lo que debe llamar la atención es un cambio progresivo que comienza a interferir con la vida cotidiana.
¿Cómo diferenciar un olvido normal de una señal preocupante?
Imagina que una persona olvida ocasionalmente dónde dejó sus gafas, pero después recuerda dónde las puso.
Eso puede ocurrirle a cualquiera.
En cambio, si frecuentemente coloca objetos en lugares extraños y no puede recordar sus pasos para encontrarlos, la situación es diferente.
Lo mismo ocurre con las fechas.
Olvidar qué día de la semana es y recordarlo poco después no es igual que perder repetidamente la noción del tiempo y no saber en qué mes o estación se encuentra.
La clave no es un olvido aislado, sino el cambio respecto a lo que esa persona podía hacer anteriormente. )
¿Qué hacer si notas estas señales en un familiar?
No es recomendable acusar a la persona de estar perdiendo la memoria ni intentar diagnosticarla en casa.
Es mejor observar los cambios durante un tiempo y anotar ejemplos concretos.
Por ejemplo:
Qué ocurrió.
Cuándo comenzó.
Con qué frecuencia sucede.
Qué actividad estaba realizando.
Si el problema está empeorando.
Si existen otros cambios de comportamiento.
Después, puede ser útil hablar con un profesional de la salud.
Una evaluación permite investigar diferentes posibles causas y determinar si realmente existe un deterioro cognitivo. La detección temprana también puede facilitar la planificación y el acceso oportuno a atención y tratamientos disponibles.
Cuando los cambios aparecen rápidamente
La demencia suele desarrollarse de forma gradual, pero un cambio repentino o una confusión intensa no debe asumirse automáticamente como demencia.
Una aparición rápida de confusión puede tener otras causas que necesitan atención médica.
Además, síntomas repentinos como debilidad de un lado del cuerpo, dificultad repentina para hablar, pérdida súbita de visión o problemas graves de equilibrio requieren atención médica urgente porque pueden estar relacionados con un accidente cerebrovascular.