¿Es peligroso vender queso junto al pollo crudo? Lo que debes saber sobre la contaminación cruzada

Imagina una bandeja de pollo con una pequeña fuga.

Si esa bandeja se coloca encima de un paquete de queso, los líquidos pueden llegar al exterior del envase.

Si posteriormente una persona toca el queso y no se lava las manos antes de comer o preparar otros alimentos, los microorganismos pueden trasladarse a otras superficies.

Por eso se recomienda mantener el pollo crudo separado de otros alimentos y evitar que sus jugos entren en contacto con productos listos para consumir.
¿Qué ocurre en un supermercado?

Durante la compra, es recomendable mantener los productos crudos separados de los alimentos que se consumen directamente.

El pollo puede colocarse dentro de una bolsa para evitar que una fuga contamine otros productos.

Esto es especialmente importante cuando se compra:

Queso.
Pan.
Frutas.
Verduras.
Embutidos listos para consumir.
Alimentos preparados.
Productos que no requieren cocción.

Una pequeña separación durante la compra puede reducir considerablemente las posibilidades de contaminación.
El problema también puede ocurrir en el refrigerador

La contaminación cruzada no termina cuando llegas a casa.

La forma de organizar el refrigerador también importa.

El pollo crudo debería mantenerse bien cerrado y colocado de manera que sus jugos no puedan caer sobre otros alimentos.

Una buena práctica consiste en mantener los productos crudos separados de los alimentos listos para consumir.

Si un paquete tiene una fuga, no basta con colocarlo nuevamente en el refrigerador.

Hay que limpiar adecuadamente cualquier superficie que haya entrado en contacto con los líquidos.
¿Y si el queso está envasado?

Si el queso está correctamente cerrado y el exterior del envase no entra en contacto con jugos de pollo crudo, el riesgo es mucho menor.

Pero eso no significa que cualquier contacto exterior pueda ignorarse.

Si el envase del queso se contamina por fuera, una persona podría tocarlo y después llevarse las manos a la boca o tocar otros alimentos.

Por eso la higiene de las manos y las superficies sigue siendo fundamental.
Una tabla de cortar puede convertirse en un problema

Imagina que cortas pollo crudo sobre una tabla.

Después, sin lavarla, colocas encima queso, tomate o pan para preparar un sándwich.

Aunque el queso nunca haya tocado directamente el pollo, puede contaminarse a través de la superficie.

Lo mismo puede ocurrir con cuchillos, platos, encimeras y otros utensilios.

Por eso es importante limpiar las superficies y utensilios después de manipular pollo crudo.
Nunca utilices el mismo plato para pollo crudo y cocinado

Este es otro error bastante frecuente.

Una persona coloca el pollo crudo en un plato, lo lleva a la cocina y después cocina la carne.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *